La caspa de Australia

 

 

Jaime Puig

[Miércoles, 15 de abril de 2009]

 

 

 

 

 

 

Coalición Canaria y el Partido Popular han vuelto a rechazar una iniciativa tendente a rebajar los topes necesarios que precisan los partidos políticos implantados en el Archipiélago para tener representación en el Parlamento de Canarias. Actualmente esos topes se sitúan en el 30% de los votos de la circunscripción insular o en el 6% del total regional. También se entraría en el reparto que aplica la Ley D 'Hont si se es la fuerza política más votada de la isla. Es asunto largamente debatido en la arena política. Y uno de los desencuentros en la reforma del Estatuto de Autonomía, por cierto.

Esos topes electorales que ahora el Partido Socialista Canario ha tratado de derribar, con nulo éxito, hacen muy difícil, por no decir imposible, que partidos cuyo ámbito de acción se circunscribe a la isla propia, accedan a representar a sus votantes en la Cámara Regional. De hecho, en la actualidad, el Parlamento de Canarias sólo está formado por hombres y mujeres del Partido Popular, del Partido Socialista y de Coalición Canaria, siendo bien cierto que entre la población hay gentes de otros partidos.

Hay muchas formas de rechazar planteamientos políticos. Sin embargo, en esta ocasión, la presidenta del grupo parlamentario Popular, María Australia Navarro (ex portavoz hasta que el poeta Miguel Cabrera Pérez Camacho le quitó el puesto), lo ha justificado diciendo que bajar los topes sería “retrotraerse al insularismo más casposo y trasnochado…”. Suerte, la suya, que en el PP no tienen caspa. Fraga y Fabra usan H&S. Añadió también que aquella caspa trajo inestabilidades políticas a Canarias. Pero ese sería otro debate, que las inestabilidades las ha habido con caspa, con gomina y con rizos de peluquería.

Al Partido Popular, como a Coalición Canaria, no le va mal que el arco parlamentario sea así, tripartito. Los conservadores porque difícilmente obtendrían socios con los que cogobernar entre ese casposo insularismo. Tienen esa rara habilidad para hacer amigos, ya ven. En Coalición, porque sus tradicionales guerras intestinas dejan mucho herido o resentido, y cuanto más lejos del Parlamento, mejor. Así las cosas, de tarde en tarde pueden flirtear un pisquito entre ellos, como es el caso de la actual legislatura. Y, si no, tocará gobernar con el PSC, pero gobernar al fin.

Bien sabido es que la caspa aparece y desaparece según si te la tratas o no. La Agrupación Herreña Independiente (los míticos padrones), no tienen caspa porque suelen encontrar cobijo en CC, que es buen champú electoral. Sin embargo el PIL, en Lanzarote, sí tiene caspa. Quizá sea de tanto tomarle el pelo a Coalición Canaria. Y en Gran Canaria también tienen su dosis. Es Nueva Canarias a la que le salió la caspa nada más separarse de la pretendida casa común del nacionalismo.

Así que el Parlamento de Canarias seguirá, in saecula saeculorum, siendo un homenaje a los tripartitos, o un billar a tres bandas, o un menàge a trois, o un monstruo de tres cabezas... sin caspa, por supuesto. Y mientras miles de canarios y canarias seguirán mirando con extrañeza esa cosa, que les es tan ajena, pero que dice representar al pueblo entero.

 

 

 

 

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