Mario Alberto Perdomo
[Miércoles, 25 de marzo de 2009]
Tan necesitada como está la isla de promocionarse en el ámbito turístico ahora que otros destinos aprietan bajando precios, visto que al final no vinieron ni Almodóvar ni Pe a la presentación de ‘Los abrazos rotos' y comprobado que hay que reinventar las desaparecidas hospitalidad y amabilidad, habrá que recurrir a nuevas fórmulas para vender Lanzarote en el exterior y llamar la atención de los potenciales visitantes. Pero ¿cómo diferenciarse en un mercado tan saturado?
A la hora de comercializar el producto insular, Lanzarote tiene lo que tiene. Y de lo que no tiene, mejor olvidarse. Entre las oportunidades con que cuenta se encuentra, sin duda, la defensa que viene haciéndose desde hace tiempo de la legalidad urbanística y territorial. Si aquí existe un punto fuerte, mejor explotarlo. Y más en estos tiempos de crisis económica y ambiental. El problema es que habrá a quienes no guste verse en entredicho.
Los días 26 y 27 de este mes de marzo se celebran las II Jornadas de Legalidad Territorial y Ambiental, en las que se debatirá sobre legislación básica del suelo, nuevas propuestas para combatir los delitos urbanísticos, la ejecución de sentencias o la acción pública en defensa del interés general. Esta segunda edición es una consecuencia de las primeras Jornadas surgidas en el marco del I Congreso de Reservas de Biosfera Españolas, celebradas en Lanzarote en octubre de 2006. Este novedoso foro de reflexión en torno a la legalidad territorial generó en su momento un gran interés entre los magistrados, fiscales y juristas. La hipótesis es que si en esto se está en vanguardia, véndase al mundo.
Siendo la isla un destino turístico maduro, resulta muy difícil competir con otros competidores que ofrecen mejores y mayores atractivos a precios inferiores. Se está ante una isla muy humanizada, que cuenta con una oferta sobredimensionada a razón de una plaza turística por cada dos residentes y que en su tránsito hacia el progreso dejó en la cuneta lo mejor de lo que poseía, a la vez que adquirió los peores vicios de las sociedades desarrolladas. Por no haber, casi no hay agricultura tradicional y mucho menos camellos arando, el paisaje corre serios peligros y hasta las playas están saturadas.
Como no es posible regresar al pasado para corregir este estado de cosas, sólo queda afrontar la situación. Una fortaleza la constituye la posibilidad real de convertir la isla en un referente en materia medio ambiental. Hay mucho por hacer, pero puede lograrse. Aquí sería esencial que brillen, en clave sostenible, los sectores ambientales clave: agua, energía, residuos y transportes. Complementaría todo ello que la isla se erija en sede permanente de aquel foro de reflexión y debate que, periódicamente, ofrezca las innovaciones que se producen en el ámbito de la legalidad territorial y ambiental. El lema sería “aquí nos partimos el pecho por hacer las cosas bien; cosa distinta es que lo consigamos, pero nos dejamos el alma en el empeño”. Habría que reducir el lema, claro, pero la idea sería esa.
Por el camino, no estaría de más disponer de otro Parque Nacional: Lanzarote, el territorio más pequeño del mundo que cuenta con el mayor número de parques nacionales. Y reservas marinas: Lanzarote, la mayor concentración y extensión de reservas marinas del planeta. Vendamos lo que tenemos y lo que hacemos bien, o intentamos hacer bien, a ver si, de paso, se producen nuevos avances y somos capaces de ofrecernos un futuro digno, estable y próspero a las generaciones actuales y a las venideras.
[Condiciones de uso | | ]
