Decir no en 2009

 

 

Mario Alberto Perdomo

[Lunes, 5 de enero de 2009]

 

 

 

 

Ya que no ha sido posible de aquí para atrás a un nivel colectivamente deseable, uno de los grandes desafíos de la sociedad insular en 2009, y en adelante, es aprender a decir no. Entendido como renuncia y con determinación. Para 2010 dejamos aprender a decir sí, en lo que corresponda.

No es fácil, no creas. Uno se lo puede proponer, puede llegar a intentarlo, pero hay aspectos en la vida a los que no resulta sencillo renunciar. No sé... Tal y como están las cosas, un ejemplo podría ser: “No me endeudaré por encima de mis posibilidades reales”. Por aquello de la incertidumbre económica, el precio de la vivienda, las hipotecas y eso. Otro ejemplo: “No volveré a encender un cigarrillo”, en relación con la salud propia y la de los demás. Pero hay muchos más que muy bien podríamos comenzar a aplicar en 2009, para coger carrerilla hacia el futuro: “No despilfarraré la energía”, “No pondré en riesgo la vida propia y la de los otros en las carreteras”, “No contaré trolas en asuntos trascendentes”, “No votaré más a quien no defienda los intereses generales”, “No daré pábulo a quien trata de desacreditar sin razones”, “No malgastaré el agua”, “No incumpliré las normas urbanísticas y territoriales”, “No permitiré que den caña a mis amigos por la cara”, “No aparcaré el coche encima de las aceras”, “No armaré bulla por las noches alterando el descanso de mis vecinos”, “No construiré donde no debo o no puedo”, “No ocasionaré daño gratuito al medio ambiente”, “No haré ruido con la moto por las ciudades”...

Hay un montón de aspectos en los que plantarse ante uno mismo con un no firme y rotundo en absoluto pone en riesgo la(s) identidad(es) propia(s), el sentido mismo de la vida o el rumbo por el que uno se encamina. Hay normas de tipo moral, ético o legal que rigen la convivencia y que se aprenden desde chicos. Puede que haya muchas, puede que sea un coñazo cumplir con todas y a todas horas, puede que el ser humano tienda a soliviantar algunas de ellas y puede que sea más fácil hacer lo que a cada cual le venga en gana en todo momento y en cualquier circunstancia. Puede… Mas el problema es que así no hay quien se entienda, ni quien conviva, ni quien enderece el timón de un mundo/isla que se nos está yendo de las manos. Así que mejor empezar por uno mismo.

 

 

 

 

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