Mario Alberto Perdomo
[Lunes, 15 de diciembre de 2008]
Algunos nos preguntamos cuánto tardará en extenderse a las islas orientales, también a Lanzarote, el auto del Tribunal Superior de Justicia de Canarias por el que se suspende la adjudicación del concurso de la Televisión Digital Terrestre en una demarcación de la isla de Tenerife. Según el Tribunal, el Gobierno de Canarias (el demandado) debe dar marcha atrás, volver a valorar las ofertas y adjudicar de nuevo las licencias con criterios objetivos e imparciales. El tiempo corre y apenas si quedan unos segundos para el asalto definitivo, en el que se dirimirán los equilibrios de poder resultantes de la acción del Gobierno, y que muy bien podría sintetizarse en el lema: a mis amigos, lo que me pidan y más, con infinita generosidad; a mis adversarios, ni agua; y a los indiferentes, aplíqueseles la legislación vigente. En realidad, un lema versionado del original, cuando el país se consideraba un cuartel a la antigua y con criterios cuartelero-chusqueros se administraba la cosa.
Como sucede en las restantes islas del Archipiélago, el panorama de los medios de comunicación audiovisuales en Lanzarote ha sufrido una profunda reconversión, aún en curso, en un corto espacio de tiempo. De un lado, la coyuntura económica y la subsiguiente contracción del gasto en publicidad por parte de las empresas cuestionan la viabilidad y la subsistencia de la mayoría de las televisiones locales. Alguna cierra, otras escapan como pueden, otras recortan personal… De otra parte, ha causado estragos la decisión gubernamental de alterar las reglas de la libre competencia y la libre concurrencia en el mercado, al parecer favoreciendo a los amigos y castigando a los supuestos enemigos: si has hablado bien de mi, para ti una licencia; si no has hablado bien de mi, te quedas sin ella; si eres imparcial, legislación vigente; y si has hablado mal, para qué te cuento.
Esto, aunque expresado de otra forma, lo dice el Tribunal, y esto es lo que ha sido cuestionado. Tanto, que el concurso debe volver a adjudicarse para la demarcación de referencia, aunque todo presagia que vienen en cascada un montón de autos en la misma dirección: a razón de un auto por cada lote, si nos atenemos al principio básico de que la jurisprudencia sienta precedente. Absoluto poder, ¿o poder absoluto?
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