CC contra CC

 

 

Mario Alberto Perdomo

[Lunes, 24 de noviembre de 2008]

 

 

 

 

CC en Lanzarote decide su futuro. Un futuro que, en buena medida, viene predeterminado por el resultado de su reciente Congreso Nacional, en el que, en apretada síntesis, unos apostaron por un proyecto sólido y unificado -el futuro- y otros optaron por un modelo desagregado, basado en la autonomía insular -el pasado-. Las visiones entre el nacionalismo y el insularismo forman parte de la génesis misma de CC, y no está resultando fácil superar la mirada isloteñista. Algo parecido subyace entre los nacionalistas lanzaroteños, quienes se aprestan a elegir no sólo a las personas que dirigirán el rumbo futuro del partido, sino su rumbo mismo en función de la concepción organizativa que resulte victoriosa en el inminente Congreso Insular.

Con frecuencia, las personas son el mensaje, más allá de los aditamentos. Y Jesús Machín representa un mensaje nítido, directo y rotundo. Tanto sus actos políticos como su propio discurso entroncan con la más pura ortodoxia insularista, una opción que aunque aporte votos, poder y tenga algún recorrido a corto plazo, no augura horizontes de esperanza a medio plazo. Para exponerlo con más claridad, la propuesta de Jesús Machín consiste en conducir a CC en Lanzarote hacia el pasado y hacia los fundamentos políticos y estéticos del PIL, lo cual carece de sentido porque para eso ya está el PIL. Y seguirá estando. De ser sí, es mucho más probable que el PIL absorba a CC que ésta consiga atraer el PIL hacia posiciones nacionalistas modernas.

Frente a la opción que propone Jesús Machín, populismo y ausencia de ideología, en el seno de CC hay muchas personas que creen profundamente en la construcción de un nacionalismo luminoso, atlántico, de corte urbano, abierto, integrador y enraizado en la modernidad. Poseen mejor formación política y buscan conectar la razón con el corazón, pero tienen menos tirón. No obstante, Lanzarote y Canarias los necesita desesperadamente.

Nada sintetiza mejor la alternativa que sugiere Jesús Machín que el reconocimiento de que el espejo en el que se mira es Dimas Martín. La pregunta es obvia: en lugar de reimplantar el PIL en CC, ¿por qué no se traslada él al PIL? Y todos tan contentos. Otros prefieren mirarse en el referente de otro Martín: Adán. No hay color, pero las mayorías deciden.

 

 

 

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