Mario Alberto Perdomo
[Lunes, 17 de noviembre de 2008]
Hay nuevo mapa insular y se visualiza en www.legalidadurbanistica.org. Ninguno de los establecimientos turísticos declarados ilegales por la justicia son legalizables con el marco jurídico hoy existente. Estamos ante un grave problema que debe ser resuelto desde la responsabilidad, cierto, pero también es verdad que el auténtico problema lo tienen quienes infringieron las leyes.
En la búsqueda de soluciones, hay un aspecto central que favorece la creación del clima de sosiego necesario para salir de este atolladero, y es que los perdedores reconozcan que han perdido. Con esta condición previa se estimula la exploración de las salidas posibles. No tiene por qué ser un acto público humillante o denigrante para los perdedores, en absoluto. Bastaría con una rendición formal, que, inexcusablemente, debe ir acompañada de la entrega de las armas y la desmovilización de sus recursos humanos. Me explico.
Los perdedores, juntos o por separado, le piden cita a la presidenta del Cabildo. Le solicitan expresamente su deseo de buscar soluciones que eviten la demolición de sus establecimientos. Se comprometen a participar activa y constructivamente en el proceso. Desactivan sus conexiones con los partidos políticos y los agentes económicos y sociales que utilizan como arietes y les piden, y consiguen, que procedan con respeto, mesura y cordura. Reorientan las líneas editoriales de sus medios e instrumentos de producción ideológica y mediática, para que dejen de mentir, confundir y dar caña a quienes defienden la legalidad urbanística, ya sean cargos públicos, partidos políticos, entidades, técnicos o personas a título individual. Ponen sus medios e instrumentos de producción ideológica y mediática al servicio del proceso de búsqueda de soluciones. Dejan de alimentar, muñir, instar o promover la inestabilidad en las instituciones públicas y garantizan que no se van a producir mociones de censura. Y, por último, ofrecen un plazo de dos meses para que pueda verificarse que sus intenciones son firmes y ciertas.
Transcurridos dos meses y verificado que la cosa va en serio, que se dan las circunstancias objetivas y que se han pacificado unilateralmente las filas de los perdedores, y que así va a seguir siendo, arrimamos el hombro para salvar esta situación.
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