Las urgencias de Paulino Rivero

 

 

Leticia Padilla

[Sábado, 13 de septiembre de 2008]

 

 

 

 

 

Como cada día, el lunes pasado me levanto, preparo el desayuno y me siento a leer las noticias, antes de llevar a la niña al cole.

“Más de 400.000 personas viven en Canarias por debajo del umbral de la pobreza”. Éste era el titular que abría la mayoría de medios digitales.

Enseguida me vienen en mente unas fotos que me enseñó un amigo hace poco, en las cuales se podía ver a un indigente cogiendo comida de la basura detrás del Hiperdino de la calle Real. Cada día nos encontramos con casos de gente que lo ha perdido todo. Personas a las que no le queda otra que coger desechos para sobrevivir. ¿Demagogia? Llámenlo como quieran, pero el calificativo que pongan al mensajero no hace el mensaje menos real.

Como una ilusa, creí que estos datos tan rotundos y tan en primera página por fin iban a despertar a nuestro “queridísimo” Presidente del Gobierno, Paulino Rivero, y que tomaría medidas para evitar la pobreza grave y severa que vive mucha gente en Canarias. O por lo menos que haría como si las fuera a tomar.

Mi sorpresa fue cuando comprobé que a lo largo del día la noticia desaparecía poco a poco de las portadas y era reemplazada por otros titulares. Estos titulares venían a contarnos que el señor Presidente de Canarias poco menos que exigía la resolución de medidas urgentes para regularizar los hoteles ilegales de Lanzarote. “Está en juego la imagen de Canarias”, fueron sus palabras textuales.

A la vista está que hay prisa, urge dar solución a este tema, ¿será que nuestros grandes empresarios lo están presionando? Que cada cual piense lo que quiera.

Según parece es impensable que se sigan publicando en la prensa española reportajes sobre la situación irregular de “nuestros” hoteles. Eso es lo verdaderamente urgente para este hombre, lo demás puede esperar. Y yo me quedo asombrada. ¿Cuál fue su respuesta a los datos ofrecidos por la Obra Social de la Caixa sobre el índice de pobreza en Canarias? Lo cierto es que a nuestro Presidente le da más vergüenza la irregularidad de “sus” hoteles que la pobreza en las calles. Al menos esto es lo que se deduce de sus actitudes y de sus palabras.

La noticia de la que les hablaba estuvo el lunes en portada y desapareció, pero hoy jueves algunos diarios digitales vuelven a hablar de lo imprescindible que es para nuestro Gobierno acojerse a la Ley de Medidas Urgentes para solucionar la situación de los hoteles. No se nos vayan a ver las vergüenzas.

Iré de moralmente superior y lo que ustedes quieran, pero a mí sí que me dan vergüenza estos personajes, con sus corbatas y sus coches de lujo. Nos manifestamos tres veces, recogimos firmas y denunciamos públicamente la situación de oligopolio en la isla de todas las maneras posibles. Pero les dió igual. Quedó muy bien en la foto que se sacó con las asociaciones que le pedían soluciones, pero todo eso fue viento. Al señor Paulino le importa mucho la imagen que Canarias pueda ofrecer al mundo, pero le preocupan bien poco las inquietudes y necesidades de quienes habitamos estas islas. Por eso a los pobres hay que esconderlos y los hoteles ilegales hay que camuflarlos. Y cuando digo pobres, no hablo sólo de los indigentes en la calle, hablo también de todas esas familias que se las ven y se las desean para poder llegar a fin de mes. Algunas de estas familias le votaron a él, a su partido, con la esperanza de que sus buenas palabras sobre lo mucho que se preocupaba por el bienestar de los canarios fueran ciertas. ¿Dónde están las medidas urgentes para modificar la Ley de Comercio? ¿Por qué todavía no se ha liberado suelo para implantar otras grandes superficies? Cuánto tiempo más tendremos que esperar?

Eso sí, a los miembros del Gobierno de Canarias no les faltan sus coches oficiales con sus guardaespaldas, o la super Policía Autonómica que nos está costando una fortuna. En mi opinión este señor y su Gobierno están viviendo fuera de la realidad, y pienso que ya va siendo hora de que se pongan las pilas. A mí me da igual la situación de los hoteles o su policía. Lo que a mí me quita el sueño es pedir una cita al médico y que me la dan un mes después o ir a la compra y no poder permitirme más que lo mínimo para poder vivir, porque los sueldos no dan para más. Educación, sanidad, comida, empleo..., son temas en los que sí está justificado recurrir a esa Ley de Medidas Urgentes. Pero no legalizar hoteles. Que los legalicen si quieren, ya sabemos que al final harán lo que les dé la gana porque la ley según parece no funciona para todos igual, pero al menos que no nos insulten de ese modo, hablándonos de urgencias cuando hay tanta gente pasándolo mal. Las urgencias para las cosas urgentes, señor Rivero.

 

 

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