
Javier Sánchez
[Martes, 29 de julio de 2008]
Arrecian vientos fuertes en Lanzarote: será esto del siroco que nos vuelve a todos un poco locos. Lo raro del caso es que los efectos de la calima y del siroco han dado de pleno en la cabecita loca del Sr. Consejero de Política Territorial y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, don Domingo Berriel. Será que lleva mucho tiempo entrando en la isla por el sur.
La historia que le han contado al sr. Berriel es la misma que repiten los voceros de la isla y determinadas “fuerzas vivas”; es el guión (malo) de una película que lleva azotando el interés general de Lanzarote desde hace más de veinte años. Alguien ha recurrido a la Serie B para contar lo que ocurre con los hoteles ilegales de la isla, quizás porque el guión original les pone contra las cuerdas. A ellos, a su patrimonio, a sus tramas organizadas, a su modo de vida y a sus clientes.
Contar lo que ha ocurrido en los ayuntamientos turísticos de la isla como si fuera una película de Serie B es relativamente fácil, y, desde luego, necesario, cuando el objetivo final es obviar las resoluciones judiciales y legalizar los negocios ilegales de los grandes empresarios insulares y regionales. El culebrón requiere saltarse la Justicia , obviar las sentencias, meter a todos en el mismo saco e inventar un malo para echarle la culpa de todos los males que acucian a la mejor planta alojativa de Canarias. Esa que invita a sus huéspedes a bañarse en su propia mierda.
Añadámosle al discurso fácil una salida para nuestros clientes. Ya se sabe que con las cosas de comer no se juega, así que mejor les decimos que todo es subsanable y que son simples errores administrativos para que nadie se nos desmadre. No vaya alguno a salirse del guión y a pensar que hemos estado jugando con su nombre y prestigio. ¡Y a controlar el rebaño de nuevo!, que en eso ya hemos hecho doctorado.
Lo malo es que siempre hay algún descontrolado al que le da por leerse las sentencias, firmes por cierto, del más alto Tribunal de Canarias. Y resulta que a esos descontrolados que leen las sentencias les da por preguntar quiénes son los responsables, qué hacer para que paguen por ello, y cómo se ha llegado a semejante barbarie. Y a algunos curiosos les da incluso por pasear por las calles de Playa Blanca y ver con sus propios ojitos lo que allí se ha destrozado. Y otros tantos se acuerdan de defender en esta isla el control del crecimiento, la calidad turística y el sello de identidad que nos ayuda a saber de dónde venimos y qué legado queremos dejar a nuestros hijos. Otros pervertidos del conocimiento van y estudian el patrimonio de alcaldes y demás adláteres. Y claro, el guión de Serie B se cae con todos sus bártulos.
Claro que leer en sentencia judicial firme que los hoteles que el Gobierno de Canarias pretende salvar no cumplen con la Ley del Suelo, ni con la Ley del Turismo de Canarias, ni con su Moratoria, ni con las Directrices, ni con el PIOL, ni con la modificación puntual, ni con el PGOU de Yaiza, ni siquiera con las ordenanzas de los Planes Parciales donde se ubican, no es agradable. Creo que es mejor que empiece preguntándoles con qué han cumplido y así nos aclaramos antes.
Pues va a resultar que la realidad no se asemeja al cuento que le han contado, y que no es oro todo lo que reluce, sr. Berriel. Mire usted que debajo de las piscinas de cinco estrellas desborda la mierda a la playa. Asómese a la playita y coja aire, cristiano, que se está enterrando en el fango.
La historia de esta historia comenzó cuando la población de Lanzarote deliberó y decidió de forma legítima y unánime controlar su industria turística. Mire usted que a veces la gente piensa y hasta fuerza a sus representantes políticos a tomar decisiones para evitar que unos pocos jueguen con el futuro de todos. Pero desgraciadamente para todos, la historia se ha escrito en sentencia judicial firme, y se está escribiendo en los juzgados penales de la isla. ¿Eso tampoco se lo han contado, sr. Berriel? Pregunte usted a sus anfitriones en Lanzarote quién está jugando al afeitado en las causas de cohecho, malversación de fondos públicos, prevaricación, blanqueo de capitales y tráfico de influencias, no vaya a ser que se vea usted obligado a poner su barba a remojar. La cosa no apunta en los juzgados penales a que este desastre es producto de pequeños errores administrativos ni de la casualidad, ni siquiera a guerras políticas, más bien coge visos de delincuencia organizada con la imprescindible conciencia de infringir la ley desde el principio... el tiempo lo dirá. Tremendo coste éste de meterse en una guerra que nos tiene a todos tan atareados, sr. Consejero.
No debe usted olvidar la primera regla básica de la supervivencia: hay que pensar antes que hablar, sr. Consejero. Y la segunda: en Lanzarote, mejor léase los papeles. Pero se ha dejado llevar por el entusiasmo que le trasmiten, por esta huida hacia adelante que no hace más que encender los ánimos de las fuerzas rebeldes, y ahora va a tener que justificar el doble rasero del Gobierno de Canarias aplicando la ley. No creo que le resulte plato de buen gusto, pero nosotros, por lo pronto, nos vamos a sentar un ratito a ver cómo le cuenta a los ciudadanos que tienen expedientes abiertos en la APMUN y en los juzgados de Arrecife, que ellos sí van a pagar, y que a los alcaldes y grandes empresarios que se han saltado la ley a la torera se les va a perdonar. Mentiría si le deseara suerte. Hace tiempo que practico lo de que cada palo aguante su vela.
Me atrevo a sugerirle que para el reparto de papeles busque usted un buen director de casting, que en toda novelita que se precie los malos son los delincuentes y los buenos son los que respetan las normas de convivencia. No vaya a ser que con tanta confusión alguien llegue a creer que somos todos iguales. No olvide usted que el debate no es el derribo de dos o tres hoteles, eso déjelo a los voceros: lo que está encima de la mesa es el futuro de la isla. Nada más y nada menos.
Ahora sí, permítanos darle salida a nuestro lado voyeur, que ya hemos reservado primera fila para verle defender ante la UE el reparto de fondos europeos en Lanzarote. Parece que se le olvidó nombrar el otro día ese detallito. Pues resulta que en Bruselas saben leer y tampoco se han creído el guión malo. ¿Es posible que Paulino Rivero pase a la historia como el presidente que jugó con la financiación europea de Canarias para favorecer los negocios fraudulentos? Pinta feo.
Mire usted que con los garbanzos no se juega, y en esta partida de ajedrez todavía queda mucho por jugar. Por lo pronto tendrá que hacer más méritos, que esa propuesta de mesa de diálogo huele que apesta a demagogia barata y a rebajas de agosto. No se olvide que no estamos jugando al envite, posiciónese bien en el tablero, que aún falta para el jaque mate.
Y a la hora de jugar a lo loco con la ley, con la Ley de Medidas Urgentes, creo yo que con ese intento de legalizar la bodega de Juan Francisco Rosa ya tienta usted bastante a la suerte. No provoque mucho, que aquí las piedras de David van cargaditas de rofe de La Geria , y no están los agricultores de la isla para seguir permitiendo el doble rasero.
En fin, sr. Berriel, que Dios reparta suerte, pero sepa usted que me han dicho esta mañana que le gusta más el Bermejo que el Stratus.
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