
Mario Alberto Perdomo
[Miércoles, 30 de abril de 2008]
Extraña relación la que vienen manteniendo CC y PIL en los últimos años. Una relación en la que uno, CC, quiere, desea, lo intenta, estalla, rompe y vuelve, mientras que el otro, PIL, se deja querer y ya veremos. De amor-odio llaman a estas relaciones. Ni contigo, ni sin ti. CC propuso formalidad relacional: juntémonos. El PIL contestó que sí, pero poco a poco. CC pidió más compromiso y el PIL respondió que nada de prisas. CC, cansada, quiso quedarse con los niños y con el patrimonio, y el PIL replicó con un ni se te ocurra. Era la tercera vez que CC intentaba apropiarse de la guardia y custodia y las supuestas propiedades comunes: la cosa ideológica y los votos. En esta situación pasaron las elecciones locales y el primer tramo del mandato 2007-2011, hasta que CC intentó un nuevo acercamiento antes de las generales. Se vieron, hablaron y parecieron entenderse, pero nada, no funcionó: la relación está tocada tras años de vaivenes y desencuentros.
Desairada por enésima vez, CC retorna al viejo formato de culpar a su pareja de todos los males y de que lo suyo no haya funcionado, regresando a la crítica feroz y a la fórmula de ventilar las intimidades en cada esquina. Que si Dimas esto, que si Dimas lo otro. El problema es que CC quiere y necesita al PIL, pero de determinada manera; no en plano de igualdad, sino de sometimiento. Y el PIL, ya emancipado, reclama igualdad de trato, respeto a los bienes propios, cogestión de los gananciales y si quieres algo, pídelo con buenos modales: demuéstrame que me quieres de verdad y que tus intenciones son honestas, y convénceme de que la relación que me propones va a ser duradera. Diríase que el PIL se ha cansado de que CC se le acerque para satisfacer el plan de una noche. Y que CC está harta de arrodillarse, flores en mano, humillada, sin conseguir que pase por el juzgado o la vicaría.
No se puede confiar en el PIL, dicen ahora en Coalición, que se ha cansado de cortejar infructuosamente a un partido que lo es, electoralmente un partidazo. Así que ahora CC ha optado por expresar que ni lo quiere ni lo necesita, que puede iniciar una nueva vida sin el PIL. Mientras le da caña a todas horas, CC ha optado por seguir sola su camino. No sé cuánto tiempo podrá aguantar: es que el PIL está de muy buen ver.
[Condiciones de uso | | ]