Precariedad

 

Mario Alberto Perdomo

[Jueves, 21 de febrero de 2008]

 

 

 

 

 

 

El crecimiento económico sólo tiene sentido si va acompañado de desarrollo económico y social. Nadie lo pone en duda hoy, pero conviene recordarlo. Eso es lo que ha hecho el Cabildo al presentar el estudio ‘La situación del empleo en el sector turístico de Lanzarote', en el que han participado economistas y sociólogos de la Universidad de La Laguna. La iniciativa fue de los sindicatos UGT y CCOO.

Hablando de crecimiento y desarrollo en la isla, el término calidad ha hecho un daño enorme, en especial asociado al turismo. Se nos ha llenado la boca hablando de calidad en abstracto, sin desmenuzar el conjunto de propiedades que debe llevar aparejada para juzgar su auténtico valor. La consigna todo por y para el turismo ha actuado, con demasiada frecuencia, como un velo que nos ha impedido ver qué hay más allá. Quizá por eso, el trabajo ha sido sólo curro y no se ha puesto el énfasis en el trabajo de calidad, como constata el estudio para la hostelería, predominando la precariedad y la baja remuneración. Por eso, aprovechando la Revisión del PIOT y la formulación de las nuevas bases del desarrollo insular hacia el futuro, quizá haya que insistir en la necesidad de resituar el crecimiento y el desarrollo en torno a las personas y no las personas en torno a éstos.

Hablemos, pues, de desarrollo humano. Además, sostenible. A fin de cuentas, también las personas forman parte del ambiente y son tanto los actores como los beneficiarios del esfuerzo colectivo encaminado a mejorar las condiciones de la vida y de la naturaleza. Crecimiento, desarrollo y sostenibilidad sólo tienen sentido si atienden tanto las carencias y las necesidades materiales de las personas como el desarrollo de todas sus potencialidades individuales y colectivas, incluyendo su capacidad para elegir sobre opciones más amplias y diversas. Así que si alguien tiene la tentación de plantear más crecimiento turístico hacia el futuro ha de saber que debe contestar un par de preguntas básicas, entre ellas: crecer ¿cómo? ¿para qué? ¿para quién? Porque, todavía hoy, el crecimiento reclama impunidad y exige silencio para no afectar negativamente el supuesto bien superior, en realidad el bolsillo de unos cuantos. Necesitamos sentir intensamente vivos a los sindicatos en este nuevo proceso.

 

 

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