Dos del dos del dos mil ocho: así empezó todo

Gonzalo F. Hernández

[Martes, 8 de enero de 2008]

 

 

 

 

 

Este artículo es uno de los tres enviados a los medios digitales que consideramos principales, en cuanto a referencia informativa, de la isla. El motivo de que hayamos preferido escribir tres artículos distintos, en lugar de enviar el mismo es que, primero, la extensión de lo que pretendemos contar es excesiva para un único escrito. Es decir, enviando la misma “sábana” de letras a los distintos medios nos arriesgamos a que el mensaje se diluya, aburra, o provoque rechazo solo de verlo, mientras que si lo dividimos en tres partes asequibles seguramente su lectura provoque menos pereza. El segundo motivo es que deseamos ejemplificar mediante este acto el tipo de acción que esperamos nos caracterice de cara al futuro. Acometidas desde diversos frentes, procurando salvaguardar la independencia respecto a los distintos poderes insulares, pero al mismo tiempo predisposición al diálogo con todos aquellos que estén dispuestos a escuchar nuestras demandas, sean quienes sean y sin que nos importe los intereses particulares que puedan empujarles a apoyarnos.

En los tres artículos tocamos aspectos distintos, y en este en concreto el tema que abordaremos es el origen de todo esto. ¿Por qué ahora? ¿Cómo empezó?

En realidad el comienzo no puede ser más sencillo. Un día después de la compra, tras haber gastado cerca de trescientos euros, una pareja  se da cuenta de que con dicha compra apenas tiene para llenar un par de estanterías de la nevera. Primeros de mes, los bolsillos ya casi vacíos entre la hipoteca, la mencionada compra y otros gastos cotidianos,  y ante ellos la dura perspectiva de tener que racionar la alimentación como si estuviéramos en tiempos de posguerra. Todo esto trabajando los dos y ganando sueldos normales de mileurista medio.  ¿Qué está pasando? Después de hablar con amigos y allegados la pareja se da cuenta de que su misma situación la viven muchas personas más todos los meses. En no pocos casos seguramente todavía en peores circunstancias.

Encima, se da el caso de que la pareja se mueve en un entorno en el que casi todos han tenido la ocasión de vivir fuera de Lanzarote. En otras islas, en la península, en el extranjero... la conclusión es siempre la misma, lo que pasa en Lanzarote con la alimentación no ocurre en ningún otro lugar. Sueldos bajos y sin embargo comida a precios que no se ven ni en países donde existe mucha más riqueza.

Es entonces cuando la pareja empieza a informarse un poco, tirando de un hilo que les fue abriendo los ojos progresivamente. Entre lo más indignante,  las leyes. Unas leyes absurdas que impiden la entrada de los supermercados capaces de abaratar los precios, y otras leyes que se supone deberían evitar la adquisición de superficie por parte de una misma empresa por encima del 25 por ciento, y sin embargo no se cumplen. Detrás de todo, lo de siempre, la puesta en común de intereses entre algunos políticos y empresarios. El mirar para otro lado en ciertas ocasiones y el exceso de celo en otras, solicitando trámites burocráticos completamente absurdos, acabó todo ello por conformar el actual oligopolio, especialmente sangrante en Lanzarote.   

No hay más que tirar de hemeroteca para descubrir cómo ha ido formándose la bola de nieve hasta la insostenible situación de hoy en día. El intento de implantación de la marca Lidl en Canarias, a gran escala, y la inmediata reacción de la clase empresarial, consiguiendo que los políticos aprobaran en el Parlamento las leyes que les permitían seguir manteniendo su posición dominante en Canarias. Para justificarse, la excusa de la salvaguarda de empleos, la defensa del pequeño comercio y la tradicional defensa de lo nuestro.  Justificaciones carentes de argumentos sólidos que las acompañaran (a lo más que llegaron fue a mencionar determinado informe fantasma, que jamás se hizo público), pero les sirvieron para salir del paso de cara a los medios de comunicación y frente a la opinión pública.

Así empezó todo. De la necesidad surgió la curiosidad por saber el por qué, y del averiguar surgió la indignación que llevó a la pareja a escribir un correo electrónico que se propagó como un reguero de pólvora. Nada más. Una cosa llevó a otra y así hasta hoy.

Les invitamos a leer los otros dos artículos, los cuales  han sido o serán publicados a lo largo de este mismo día. La próxima manifestación será el próximo dos de Febrero y en el foro que hemos creado cualquiera puede echarnos una mano para que dicha manifestación sea un éxito. Lo importante es que seamos muchos quienes concibamos este asunto como propio, para que nadie pueda acusarnos de ser un determinado grupito con intereses particulares. Intereses tenemos, desde luego, pero no son otros que el conseguir acabar con este oligopolio que tanto daño nos está haciendo. 

Foro: www.dosdosdosmilocho.foroactivo.com

 

 

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