
Ylenia Calzado
[Miércoles, 19 de diciembre de 2007]
“Con nuestro propio dios es con quien más deshonestos somos; ¡a él no le es lícito pecar!” Friedrich Nietzsche.
“Cuanto más mediocre, débil y perezoso es un hombre, verá el mal tanto en mayor número de cosas” Friedrich Nietzsche.
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Sin título, 1996. Roberto Matta (Chile) |
¿De qué estamos hablando?, ¿de clase?, ¿de política?
No creo que les guste, ni a ellos, si padecen vergüenza, mezclarse con estas palabras. Simplemente no son. Políticos. No saben. Política. No leen. Política. No escuchan. Política.
¿Lo peor? Que lo saben.
A muchos les asusta la idea que le cuelguen el sambenito de pertenecer a un partido político, con sus más, jerarquía, y sus menos, ideas. Que no a unas siglas, que son igual de inútiles que las banderas. No significan hoy por hoy. Si no, que se lo pregunten a los que promueven la globalización y los viajes a tres duros que por no existir, ya no existen ni los duros.
Escuché toda mi vida, hace tres minutos también me lo dijeron, que hay que estar preparado para llevar la responsabilidad que al fin y al cabo, significa gestionar lo público. Confucio, creo, también dijo algo sobre eso.
Me meo de la risa.
Según tengo entendido, todo ciudadano tiene el derecho, y si así lo considera, el deber (que es lo único que les salva, los pobres) de presentarse a unas elecciones, y de incluso salir elegido. No se habla de preparación. Es más, tampoco se dice nada de que hay que estudiar Ciencias Políticas, por ejemplo. Ni hace falta ser empresario, abogado, maestro de escuela, profesor, o lo que suele abundar que no sé por qué.
Un ejemplo. Me contaba hace poco, una compañera que trabaja llevando comunidades de edificios y fincas, que un antiguo presidente, al que para echarlo, se tuvo que presentar otro, pues su hobby, era siempre estar ahí porque sí, con todo el derecho, la llamó cabreadísimo. Según me cuenta mi compañera, ahora, su tarea es fiscalizar. Y también dedica algunos segundos en poner pegas a cualquier reforma por la que haya que pagar. Él conoce gente que por lo visto, siempre da la casualidad, que sin presupuesto, lo hace más barato. Le gritó que cómo era posible que se pidieran derramas, o se derrochara el dinero de la comunidad. Alardeaba que cuando él dejó la presidencia, había un fondo de un millón de pesetas. Mi compañera, harta de hacer fotocopias, una por una, de todos los recibos y facturas día si, día no, le contestó, que la comunidad de vecinos no es una empresa. Punto. Le dejó clarito que no se sacan beneficios, que se invierte en lo común, y que claro, ahora no hay duros. Hay euros.
Qué ganas de ser incorruptibles y serenos. Qué ganas de dejar claro lo inteligente que somos. Qué ganas de apoyar a mi equipo y apuñalar (algunas palabras ininteligibles hasta para ellos, también pueden) al rival. Y mi padre tiene un tanque.
No se puede hablar de clase política aquí. Lo siento. Clase, a veces falta, y política... Ni idea.
En sueños creo que en realidad lo que provocan es delincuencia y libertinaje sin pudor.
Yo no creo que en Lanzarote no haya gente que sepa de política y de demagogia. Que sí. Pero quizá, llevar al nivel de clase política, los temas que se discute por aquí… Estando la Justicia como está... La sanidad, que dentro de poco van a paliar la falta de facultativos los gurús... La educación, a veces en huelga... etc...
No sé, más bien gente que sobresale. Iluminados.
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