Derechos humanos

 

Mario Alberto Perdomo

[Jueves, 13 de diciembre de 2007]

 

 

 

 

 

 

 

 

El lunes días 10 de diciembre se conmemoró el cincuenta y nueve aniversario de la aprobación por la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por tal motivo, la Plataforma por los Derechos Humanos contra el Racismo y la Xenofobia convocó una concentración en el Parque Ramírez Cerdá, frente al antiguo Parador de Turismo, cuya participación desconozco. Tenía pensado asistir, pero se me fue el baifo. Y no está la cosa para dejar pasar ocasiones para defender públicamente ciertos principios, o solidarizarse con los más desfavorecidos y con quienes sufren.

La Declaración de los Derechos Humanos es el paso más ambicioso dado por la humanidad para dotarse de un instrumento que compromete a todos en el respeto a la dignidad y el valor de las personas. No basta con rememorar el acontecimiento cada 10 de diciembre y, seguramente, haya que hacerlo todos los días del año si de verdad se anhela que la Declaración tenga sentido. Los Derechos Humanos se vulneran infinidad de veces cada día en todos los rincones del planeta, es verdad que en unos más que en otros, mientras los flujos migratorios que huyen de la pobreza, de los fundamentalismos y/o de los conflictos armados son cada vez peor recibidos en los países de destino. Es decir, apenas se está avanzando en garantizar los Derechos Humanos mientras que las actitudes racistas y xenófobas se están instalando en las (in)consciencias de muchas personas que residen a todo tren en los países ricos o, en cualquier caso, con mucho más de lo que realmente necesitan para llevar una vida más que digna. De ahí el despilfarro, que es una consecuencia tanto del modo de producir y de consumir actuales como del despilfarro subsiguiente.

Lo que subyace en el fondo es una desigual distribución de la renta y la riqueza, la mayor parte de la cual se acumula en los países desarrollados, y la negativa a compartirlas o a distribuirlas mejor con la mayoría más pobre de la humanidad. Esa es la naturaleza de un conflicto que está provocando la vulneración de los Derechos Humanos y un masivo éxodo hacia los países industrializados, alimentando los brotes racistas y xenófobos. Lanzarote es un ejemplo a pequeña escala de lo que sucede en todo el norte desarrollado.

 

 

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