
Alejandro Díaz
[Lunes, 3 de diciembre de 2007]
Atónito. Es la única palabra con la que puedo definir mi estado de ánimo, cada vez que Ignacio González irrumpe en el devenir político para hacer alguna de sus típicas extravagancias.
Este fin de semana-eso dice él-se reunió con el Comité Autonómico del Partido. ¿Cuál? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Con quién? Y le autorizaron para abrir negociaciones con todos los partidos nacionalistas menos con CC. ¡Pero otra vez!
Lo lógico y normal, es que en un partido político que de
verdad funcione como es debido, lo primero que debe hacer su gabinete de
prensa es invitar a los medios de comunicación. A través
de ellos, la ciudadanía sabrá de esa convocatoria y su orden
del día. Lo que resulta sumamente extraño, es que conocemos
a posteriori-estamos por ver si realmente se celebró- los acuerdos
alcanzados mediante un simple comunicado de prensa, bastante estrafalario
y poco convincente.
¿Hay miedo a que Canarias tengan conocimiento del actual potencial del
CCN? ¿Existe miedo a que Canarias vea la foto de los quedan de verdad
en el CCN?
El CCN tiró a la basura el proyecto de futuro que presentó a
los ciudadanos tras las elecciones de mayo pasado. Cerró el grifo y
las sedes en todas las islas. Despidieron al personal y cambiaron a los presidentes
insulares por liquidadores. No hay nada. No existe el CCN. Ni una reunión,
ni un argumento político. Ni una posición política, ni
un comunicado de prensa sobre temas de interés, ni una sola moción
o pregunta en los ayuntamientos donde tienen representación. No, nada
de eso.
Lo que importa es la unidad nacionalista estilo Nacho. Un nacionalismo sesgado y partidista. Un nacionalismo donde la primera decisión sea el reparto de los puestos en las listas electorales.
El problema de Ignacio González se ve venir. Las Elecciones Generales están a la vuelta de la esquina y no presentarse el CCN, es un feo muy grade. O lo que es lo mismo, la confirmación de su propia inexistencia. Nacho sabe que hay que buscar echadero como sea y donde sea. Sabe que hay que buscar un socio que cargue con las siglas de CCN y para eso cualquier cartel electoral es bueno.
CC le dio al Sr. González con la puerta en las narices. No integración-algunos la daban por hecha y preparaban el desembarco en CC-. No pacto electoral.
Don José Torres no quiere saber nada del mozo. Ni juntos, ni revueltos, le dijo. Ahora de vuelta a empezar, pero esta vez sin CC.
Y como decía un amigo mío: “Vaya rostro para un consejo”.
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