
Ylenia Calzado
[Lunes, 26 de noviembre de 2007]
<<Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero, ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí,
no quedaba nadie para protestar.>>
(Martin Niemüller)
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8 sobre libre. Antoni Tápies (Barcelona, España) |
Lo que escribo, a veces no tiene dueño, simplemente es algo propio de otros y las palabras vienen encuadradas, muchas veces cuadradas, en una sección de ¿opinión? que se llama MIS LIBROS Y OTROS APUNTES. Y aunque no se lo crean, porque pocas veces les cuento de libros, que otras veces, leo. Es más, si me pongo, los componentes de cierto desodorante y botes de químicos olores imitados y asfixiantes, lo sé decir en varios idiomas.
Siempre soñé poder regalar a mi amigo imaginario El alquimista, o Verónica decide morir , según, si me hablaba o no. Pues hay veces que ni siquiera me hablo, como castigo por antipática. Con tapas duras. Pero cuando iba y venía de Madrid y auténticas orquestas, actores, poetas y otros entes del mundo callejero universal, actuaban a la vez que pedían voluntades y/o limosna, me di cuenta que en Lanzarote es más fácil si se sabe llevar. Si voy a Barcelona, ídem de lo mismo. Y eso que no me considero chica cosmopolita. Quita, quita. Para eso hay que saber ¿mucho?...
Mis vicios son caros, y están a la vuelta de la esquina, y si es por preferir, los prefiero best seller. No hay color. De pequeña, sabía que ciertas clases, pues los hay con o sin, eran bienaventuradas por poder probar por ejemplo, los pantalones campana Calvin Klein que venden en mercadillos de Londres, oriundos de nuestros vecinos, los asiáticos. La cultura era ya coto vedado para todo aquel que no tuviera bolsillo.
Distinguir entre arte y artista, para mí, que no lo soy, es, a veces, sobradamente difícil. Como me sobra, lo regalo.
Particularmente, me quedo con los artistas. Al fin y al cabo, son con los que uno comparte. La persona, claro. Pocas personas comprenden que cultura y arte no es lo mismo. Y que tener manifestaciones artísticas o escénicas o de otra índole, tampoco significa que eres artista, son los otros, es una opción de vida. No un trabajo. Es mentira que uno pueda vivir del arte, considero que el arte es lo que hace vivir a uno. De dinero hablamos otro día que está la cosa que arde.
Considero arduo llegar al otro. Seguramente, puede que tus piernas sean más largas que las mías. No es tarea fácil moverse y estar in, en Arrecife, deseando ser out en La Laguna, Madrid, Barcelona, y cualquier parte del globo. ¿Lo eres?, ¿lo mereces?
Demasiadas personas hemos dado interés a relatar por qué uno es esto y no lo otro. O la eterna pregunta si eras precoz o frígido/a de pequeño. De manera personal, me quedo antes con los comentarios, que con la crítica. No me digan por qué, qué quieres chico, me congratulo.
Ensayo sobre la ceguera, hará por ejemplo, que queramos desarrollar otros sentidos para comprender que se tienen, que hay que activarlos. Y que sólo es ciego, el que no quiere ver que existen. Y la ansiedad de andar corvado, cambado, por la vida. Pero no como para convertirnos en El hombre duplicado y que al final acabemos, por si nuestra suerte cae, en El Proceso, de Kafka.
Temo ir a tirar la basura, y que el relato de Cementerios de animales renazca de Las Cenizas de Ángela. Aunque, No sin mi hija 2, sería una buena parte de la continuidad que significa no dejar que escarben tu agujero. Pero si quieres puedes leerte el de Paulo Coelho, que como dije, viene bien. Siempre que los fármacos, estén bien lejos de los niños. Yo creo que habrán comprobado que cuando un niño ve por primera vez superman, ve las ventanas de otra manera.
La historia de Karen Ann Kinlan, a pesar de ser estudio de colectivos de la medicina y la psicología, pues es bien sabido que no es lo mismo ser médico que psicólogo, me llegó señores. Fue el libro prohibido de mi infancia, junto con los de Torcuato Luca de Tena, aquel relato en el que se metía verdaderamente en la piel de Los renglones torcidos de Dios . Aquellos, que junto con Flores en el ático, estaban vedados, como la cultura de bolsillo.
Por cierto, queda fatal irte de viaje sin libros con ex- libris . Con la compra más asequible, que es la que poco se valora. ¿Más de treinta?... Paso.
Me encanta Daniel Steel. Es como El regalo . Karen, se me olvidaba, aún desconectada, siguió viva. Si eso no es justicia...
Lo que está claro es que no es posible que sea justicia, poner valor a lo que uno hace como hobby. Sin necesidad de haber nacido o vivir por ello, que no de ello. Aunque el hobby de uno, sea alimentar el ego propio y mismo. Ni tampoco pretender que los demás lo consideren trabajo. Ahora... Pregúntale a Alicia.
Esto me divierte, y aunque no llegue a las personas, no dejaré de hacerlo, porque me llena, y sobre todo porque me gano la vida de otra manera. Y no paro de dar las gracias ¿No podría ser de otra manera? ¿Puedo cumplir mi sueño de ahijada y funcionaria?
El arte, considero, no es esperar a que te inviten a exponer en Marina Rubicón Puerto de Mierda (esto puede ser invención, seguramente es como me lo imagino). Pero, sin embargo, también soñé e inventé que era chanalista por un día. Que no jolatero. La soriasis palmo-plantar, me lo impide. De alguna manera tuvo que empezar Amancio Ortega, del que sólo sabemos por su foto oficial. Me refiero al careto institucional.
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