
Mario Alberto Perdomo
[Martes, 10 de septiembre de 2007]
La Ribera del Charco no necesita llevar el nombre de ninguna personalidad ilustre, pues trae su denominación desde la cuna: Ribera del Charco, tal cual. Tampoco la Rambla Medular en su conjunto, aunque no hace tanto escuché a alguien una idea interesante, creo que al alcalde de Arrecife. Me parece recordar que la idea consistía que asignar tramos de la Rambla a ciertas personalidades de la isla. Primer tramo, alcalde José María Espino. Segundo tramo, pues no sé… Y así, pero dejando algunos tramos sin designar para poder ofrecerlos en el futuro a ciertas personas relevantes. Si alguien piensa así, creo que la posibilidad de que César Manrique denomine algún tramo debe reconsiderarse. Si vivió en la señera Calle José Antonio, ¿qué mejor vía pública para llevar su nombre? Y, de paso, se aprovecha el viaje para archivar a José Antonio. Es una posibilidad.
Puestos a proponer, tampoco resulta descabellado unificar bajo un mismo nombre toda la marina, hoy fragmentada en un puñado de calles: Vargas, Coll, La Marina , Blas Cabrera Felipe, creo que Dr. González Negrín, Mancomunidad, Fred Olsen y alguna más que se me escapa. Un ramillete de denominaciones para una vía continua, que, como El Charco, viene designada desde la cuna: Avenida La Marina. Por aquello de la marina de Arrecife. De todos modos, lo razonable en estos casos es realizar un estudio previo, formalizar un acuerdo y meterle mano a fondo a la renovación del callejero donde sea procedente, en lugar de ir picoteando aquí y allá evitando que se produzca algún lamentable olvido. Para empezar, un buen criterio podría ser sustituir el callejero heredado de la dictadura franquista dándole un vuelco hacia lo civil.
Merece la pena insistir en que, además del nombre de cada calle, las placas incorporen dos datitos acerca de la persona en cuestión. Por ejemplo, José Betancort, fecha de su nacimiento y de su muerte, escritor y político, y su seudónimo, Ángel Guerra. Y así nos enteramos todos, residentes y transeúntes, de quién es quién y los motivos elementales que hacen a una personalidad merecedora de nombrar una calle. Como quien no quiere la cosa, es estaría esbozando el perfil básico de la historia cultural de Arrecife, que es de lo que se trata en el fondo: recordar y construir memoria.
(Publicado en Canarias7)
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