
Mario Alberto Perdomo
[Lunes, 3 de septiembre de 2007]
Aunque la tarea no es sencilla, si yo fuera el presidente de CC estaría intentando lo mismo: conseguir que todo el nacionalismo canario acuda unido y bajo unas mismas siglas a las elecciones generales anunciadas para el mes de marzo de 2008. Las siglas no hay que inventarlas, pues existen desde hace casi un siglo y son Partido Nacionalista Canario (PNC). La responsabilidad de intentarlo recae en CC por ser la fuerza más votada del nacionalismo canario. La necesidad es obvia, pues la fragmentación del voto nacionalista va en detrimento del propio nacionalismo, debilitando a todos los partidos y, en lo que afecta a las elecciones generales, disminuyendo su fuerza, su voz y su capacidad de interlocución en el Congreso de los Diputados, en el Senado y ante el Gobierno de España. Colateralmente, esta situación de debilidad dificulta la inserción del nacionalismo canario en las estrategias de negociación comunes que los nacionalismos que gozan de pedigrí en el conjunto del Estado mantienen con la Administración Central.
Así que, de estar en la piel de los máximos dirigentes e ideólogos de CC, haría lo mismo. Y el tiempo apremia. Presentarse juntos a las elecciones generales sería un ensayo, una manera de acercar posiciones y de alcanzar acuerdos de mínimos que permitan ir superando las viejas disputas, las heridas abiertas, los dolores profundos y la desconfianza que todo ello ha ido generando. Un punto de partida, en fin, desde el que construir relación y entendimiento abriendo un proceso que muy pudiera podría permitir acuerdos de gobierno en aquellas Corporaciones Locales en las que se den condiciones para ello, hasta confluir en la integración o fórmula semejante de cara a las elecciones autonómicas, insulares y locales previstas para el año 2011.
Siendo de cajón sobre el papel, pues basta con hacer números y echarle racionalidad a la operación, la tarea resulta muy compleja en la práctica. Es compleja porque los partidos están formados por personas que tienen recuerdos y sentimientos. Y en lo concerniente al nacionalismo canario, hay muchísimas personas dañadas personal, programática e ideológicamente. Ahí está el problema. De momento, el presidente de Nueva Canarias (NC), Román Rodríguez, ha dicho que con él no cuenten. Ni hablar.
(Publicado en Canarias7)
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