CARTAS AL DIRECTOR

 

José Saramago

 

Javier Fernando Hernández Sánchez

[Viernes, 31 de agosto de 2007]

 

 

 

 

 

 

Recientemente he leído la última obra publicada de D. José Saramago: "Las pequeñas memorias", en la que, el laureado autor portugués, nos cuenta, de forma sencilla y amena, lo que fueron sus primeros años de vida hasta más o menos, los comienzos de la adolescencia; es una obra que hace reflexionar, no solamente sobre la humilde extracción social de un gran hombre, sino sobre la más que segura certeza de que, cuántos importantes talentos, aún más femeninos que masculinos, se habrán perdido para siempre, en el anonimato de un vivir oscurantista y paupérrimo.

Pensemos que todos nuestros grandiosos escritores del siglo XIX, por ejemplo, procedían de familias acomodadas, empezando por el portentoso y genio de las letras D. Benito Pérez Galdós. Incluso del siglo XX, sólamente me viene a la cabeza, como escritor de categoría y extracción humilde, el infortunado Miguel Hernández; todos sabemos que Lorca, Alberti, León Felipe, Jorge Guillén, etc. formaban parte de familias importantes en sus localidades de origen.

Es realmente desagradable el intentar imaginar, qué habría sido de D. José Saramago, si en vez de haberse medio criado en Lisboa (con una biblioteca al alcance de su enorme talento), hubiera nacido en un pueblo perdido del norte de Portugal, próximo a Braganza o bien a la sierra de la Estrella. ¿Habría podido su descomunal inteligencia abrirse paso hacia la eternidad?. No habría resultado nada fácil y, se tendrían que haber dado una serie de circunstancias felices para conseguirlo; por ejemplo, el interés de alguna persona de cierta influencia, como el cura del lugar, que tomara un interés altruista por un niño que demostraba una inteligencia muy poco común. Pero ¿si el cura era oscurantista?

Roguemos para que la pobreza, la ignorancia y la desgracia de las naciones, no priven al planeta tierra, de genios tan escasos como necesarios, de la entidad del entrañable D. José, que además de hacernos pensar y divertirnos con sus memorables novelas, ensayos y cuadernos, nos defiende a los ciudadanos del mundo contra la Bestia infrahumana que quiere acabar con él. Bendito seas José de Azinhaga.

 

 

 

[Condiciones de uso | | ]

volver | subir | imprimir

 

Opinión

Endrocrinos y cosas
Mario Alberto Perdomo
Noticias
Valdi García
Escasez de gas natural
Juan Jesús Bermúdez
Ni Schengen ni nada
Mario Alberto Perdomo