LA MIRADA OLIVINA

 

Fariones

 

Mare Cabrera

[Miércoles, 8 de agosto de 2007]

 

 

 

 

 

<<Los hombres que tienen los mismos vicios se sostienen mutuamente>> Juvenal, poeta satírico romano.


 

Las llamaron Islas Afortunadas, Jardín de las Hespérides.por donde corrían ríos de miel.

De eso hace ya mucho. Y con los pleitos, matraquinas políticas, malversaciones, enriquecimiento de unos pocos en detrimento del resto, sinvergüencerías varias... de eso queda ya poco. Aún con todo, los guiris vienen, porque de eso no saben mucho y tampoco les interesa enterarse. Para cuatro días que vienen a estar dentro del hotel con todo incluido... cuando no están de tranca en Puerto del Carmen.

Pero es que se van a enterar, no les va a quedar otro remedio. Ya se hacía eco la prensa alemana de los incendios en Gran canaria y Tenerife. Más de uno anulará la reserva por miedo a chamuscarse. Ya beberán en otro sitio. Me dirán que no todos son iguales... pero es que he pasado unos días en Fariones -como lo llamamos los menores de 30- y pobre de mí que no salgo de mi asombro. En mi vida había visto a tanta gente borracha, de todas las edades y condiciones, aquí no había discriminación.

Tengo un amigo vigilante nocturno, el pobre está curado de espanto, y mientras charlaba con este señor, tan interesante por cierto, pasaban señoras-gambas tambaleándose, a las diez, a las once de la noche, de esas a las que ya no les gustas mencionar su edad. Embutidas en trajes imposibles, de la mano de nuevas amigas tan trancadas como ellas, cantando, ¡que digo cantando!, chillando como locas al son de una melodía-que la habría-pero que no podía distinguirse con tanto alborozo y mal oído. Y yo miraba al vigilante, y él me miraba... y se reía.

Una noche, a eso de las once, estaba yo de cháchara con el buen hombre cuando de repente pasan cuatro coches de policía por la avenida a toda prisa.con las sirenas a tope... ¿Qué pasó? A mi ya me había extrañado que hubiera un control un miércoles común en las cercanías al rancho Texas, no uno, ni dos, ni tres, ni cuatro... cinco coches, algunos todo terreno, nos paraban uno a uno, nos acercaban la linterna y con cara más confiada nos dejaban seguir. Estarán buscando a Al Capone, pensé.

Ya me encontraba yo saciada de presencia policial, cuando aparecen dos agentes del orden delante de mis narices corriendo apresurados hacia una discoteca en primera línea de playa. Se paró la música de la misma-yo di gracias- y metidos en el rofe anduvieron raudos al encuentro del follón, cual no sería mi sorpresa. ¡que a uno de ellos se le calló la pistola en el terraplén donde mea el gato de los apartamentos! y el otro compañero, que venía detrás a trompicones, se agachó para recogérsela. Todo esto a dos metros de mi estupor. Hicimos un par de cometarios sobre cómo nos recordaba esto a la pantera rosa y nos reímos, pero con miedo, al menos yo.

Ahora si que miré a mi amigo, el vigilante de unos apartamentos que desde hace dos días tiene que tener un bate de béisbol encima de las máquinas de coca cola porque según me dice la violencia ha crecido desmesuradamente. "Cuando empecé esto no estaba así, ha sido en estos últimos meses. La gente no se sabe controlar, sacan navajas, se atacan con botellas rotas... no se puede. Y yo no me voy a quedar parado mientras le pegan a una mujer, o si las peleas de dos chiquillajes llegan a ponerse serias". Si, porque este hombre no se da la vuelta si alguien está en apuros, como hacemos la mayoría. Y si lo del bate les parece fuerte, es bueno saber que no lo ha utilizado, aunque si lo tiene ahí es precisamente porque una mala noche, cuando venía de tomarse un cortadito con un amigo, un chico joven se les acercó medio borracho. Sin darse cuenta le robó el móvil, fueron tras él y se les avalanzó. Como el vigilante tiene nociones de autodefensa, medió el cuerpo a cuerpo y pudo retenerlo para llamar a la policía.pero ¡milagro! Aparecieron de repente. Lo malo fue, que le pegaron un porrazo a mi amigo aunque después se dieron cuenta, porque la gente que pasaba se lo recriminó, que éste no era el causante primero de la reyerta. Aún con todo conserva el moratón.

Al día siguiente los agentes se acercaron a los apartamentos para pedirle perdón. El chico tenía antecedentes, no es de aquí, conejero, vamos, pero ya se lo conocían. Fue que tuvieron la mala idea de pegar antes de preguntar.

Que tiene el bate, si, pero por miedo a que este chico vuelva con sed de venganza... "que lo conozco y lo hará"

Total, que sigo viendo peleas en la avenida, chiquillos de quince años de marcha hasta las siete, que yo me pregunto quién es el guapo que les deja entrar, y presencia policial exagerada, que antes nos se veía... porque no hacía falta.

Fui a Londres en navidad, allí todo el mundo a la camita a las nueve-diez, si sales, a las dos te vas para casa. Aquí encuentran su particular jardín de las Hespérides, el que tiene que ver con la borrachera, con el ligoteo fácil-que vi un reportaje sobre la de guiris que se van para sus países con tripa sin saber muy bien cómo o quién se la ha hecho, que tira para atrás, con las broncas de mataos, con el alcohol en el gaznate desde las siete de la tarde, aún con la arena entre los dedos, con el paraíso de las cholas y los calcetines, todo a la vez.

En fin, la descripción misma de turismo de calidad.

 

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