
Mare Cabrera
[Miércoles, 18 de julio de 2007]
<<Si alguien desea la grandeza, la grandeza pertenece por entero a Dios; hacia él suben toda palabra buena y toda buena obra, y él las ensalza aún más. Los que traman malos proyectos recibirán un castigo terrible. Sus maquinaciones serán aniquiladas>> Sura XXXV. [El Corán]
Que no lo digo yo, ni pretendo faltar, es una frase hecha desde hace tiempo que esconde eso que llaman sabiduría popular.
Lo que nos viene a decir, por si alguien -que lo dudo- no la pilla, es que los que pertenecen a la Institución Eclesiástica de forma activa -curas, monjas y demás- deben trabajar transmitiendo el mensaje de Jesucristo dentro de los escenarios que tienen para ello. Es allí, en la sacristía, donde pueden plantear este mensaje, hacer valoraciones, adaptarlas a los cambios culturales y sociales de este siglo -o no-, conducir a los creyentes por el que ellos consideran camino adecuado alejándolos del errado y aconsejando a los fieles.
Pero hete aquí, que no se conforman ellos con este minúsculo escenario de iglesias vacías y pretenden irrumpir en la vida pública, política y social haciendo ver en voz alta las posiciones que les llegan en carta sellada y firmada por el sumo Pontífice.
La nueva interrupción que han provocado es la llamada a la rebelión de los creyentes ante la nueva asignatura de "Educación para la ciudadanía" piden a los padres que se nieguen a que sus hijos se eduquen en la pluralidad, valores democráticos, diferencias sociales, y lo que ellos consideran impresentable: la moral plural. Al considerar ellos que moral solo hay una y punto.
Tienen cubiertas las espaldas en lo que a legislación se refiere, la ley contempla el derecho de los ciudadanos a educarse en la religión que crean conveniente. Desde la Declaración de derechos humanos, que en sus artículos 18 y 26 afirman la libertad de toda persona a profesar una religión hasta la mismísima Constitución Española vigente que en sus artículos 16 y 27 exponen: "Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y demás confesiones. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza." Además de los acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede , 1997, Art. 2: "...Los planes educativos en los niños de educación preescolar, de educación básica... incluirá la enseñanza de la religión católica en todos los centros... en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales".
Tiene gran interés en manifestar firmes la importancia de la religión católica en nuestra cultura y manifestaciones, afirmando que las religiones pueden conformar una sociedad y a su cultura de tal forma que crean su idiosincrasia. No sé si les interesará remover el pasado y enseñar a los alumnos la historia de esta Institución y sus actos, muchos de ellos deplorables e inhumanos en nombre de un dios, que de ser tal y como cuentan no estaría de acuerdo en absoluto.
Más allá de mi opinión personal sobre lo que pienso que debería ser objetivo y actuaciones únicas de la Iglesia-encaminadas exclusivamente hacia la caridad- está el debate que se abre sobre si es adecuado o no que estos señores de negro, cada cierto tiempo, se dediquen a saltar a la palestra para demostrar públicamente su desagrado sobre las medidas que toma el Gobierno electo. Primero, saliendo como manifestantes en contra de las bodas homosexuales y el supuesto ataque a la familia tradicional que esto conlleva y ahora sobre la posibilidad de que los jóvenes -tan faltos de valores hoy en día- estudien y se eduquen de forma plural, de manera que respeten las diferencias, conozcan los derechos y deberes que tienen, la situación de desventaja que sufren sectores importantes de población, etc. etc.
Hoy decía una contertulia de un programa de la mañana, que nadie en su sano juicio se negaría a que los más jóvenes se educaran en semejantes preceptos, aún con todo se mantenía en contra y alegaba que se trataba de una educación progre que pretendía adoctrinar a los niños precisamente en eso: "Cómo ser un buen progre".
Lo que en absoluto me parece adecuado es que, con el bajo nivel que tienen nuestros estudiantes, eso de la ESO no ha calado como se pensaba, se permitan perder tiempo en asignaturas alejadas de la enseñanza de habilidades de estudio, composición de resúmenes que a posteriori les permita estudiar, mapas conceptuales, redacción, nemotécnica... tan necesarios en la realización de estudios superiores, por no hablar de lo obligatorio que resulta en la actualidad que los más jóvenes den importancia a la superación personal, el trabajo, el sentimiento de realización, la importancia de encontrar una vocación que les permita convertirse en adultos alejados de la frustración profesional... Repito, es de vital importancia que aprendan a estudiar, que los conocimientos son importantes pero que no sirven para nada sino se es capaz de entenderlos, racionalizarlos, encuadrarlos en un escenario, crear un pensamiento crítico, evaluarlos y digerirlos hasta que quedan grabados y perfectamente interiorizados.
Los valores los inculcan los padres, la sociedad, la cultura de la que se proviene... todos somos fruto y parte de todos, a menos de que se convierta uno en un ente disocial alejado de la humanidad, ya sea por asqueo o por imposición.
Por tanto, también nos influye la moral religiosa mayoritaria con la que convivimos desde hace siglos. En nuestro caso la moral cristiana. Han sido y son parte de nuestras creencias o no creencias, de nuestro apego o desapego por la actividad práctica religiosa. Nos bautizamos, hacemos la comunión, nos casamos por la iglesia, nos entierran en cementerios cristianos y el funeral lo oficia un cura. Es decir, desde que nacemos, como digo, en general, hasta que morimos, hay curas y monjas pululando a nuestro alrededor. ¿Pretenden más influencia?
No digo que sea adecuado adoctrinar en ser progre, pero cuando veo en los centros a niños en clase de religión, me pregunto si es adecuado que se enseñe un mensaje que puede aprenderse fuera de los centros con suma facilidad.
El hecho de que en nuestras aulas convivan estudiantes con diferentes creencias religiosas necesita una respuesta educativa global y compartida en el caso de que se siga impartiendo religión cristiana. Coexisten niños y niñas hindúes, musulmanes, testigos de Jehová... y también de padres ateos. Estos últimos esperan en otra clase, a veces perdiendo el tiempo, sobre todo en centros de primaria, mientras que sus compañeros reciben educación cristiana. Aquí, o todos, o ninguno. Lo que supondrá costes para la administración a muchos niveles: profesionales, materiales fungibles y no fungibles, mayor número de aulas. ¿Realmente es una necesidad de primera línea? Creo que no, pese a la influencia social de las religiones hay tareas importantes por hacer que si van a requerir todos los esfuerzos de la administración.
Por favor, no nos den más sustos, trabajen de forma calmada, tolerante, humana, caritativa, asertiva, piadosa... todo eso que predican y que además me parece correctísimo... siempre que se ponga en práctica, empezando por uno mismo.
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