
Mario Alberto Perdomo
[Lunes, 9 de julio de 2007]
Como a cualquiera preocupado por lo que ocurre a su alrededor, del pacto que sustenta al nuevo Gobierno de Canarias me interesa su estabilidad y que pueda trabajar con sosiego, bien y para todos de una manera equitativa. Me interesa su programa de gobierno y conocer cómo piensa resolver nuestros problemas. Pero reconozco que tengo una curiosidad: si las islas orientales quedan reservadas al PP y las orientales a CC, o, en cambio, la implantación territorial de los dos socios no será tenida en cuenta a la hora de gobernar. Sobre todas las cosas, tengo debilidad por saber quién será la persona que representará a Lanzarote en el próximo gabinete presidido por Rivero. ¿Será un nacionalista o será un popular? ¿Será hombre o mujer?
Al margen de ideologías, que la isla cuente con un representante en el Ejecutivo regional no es ninguna bobería. Algunos los llamamos ministros. Desde hace varios años, esta presencia no sólo se ha de ver con la responsabilidad de gestionar el área que le corresponda, bajo estricta vigilancia de algún viceconsejero de la confianza del presi de turno, pues también ha de ocuparse de tareas varias y diversas e interés insular ante sus compañeros de gobierno. Representar Lanzarote y gestionar asuntos de diversa índole les lleva tanto tiempo como dirigir su departamento. Es un asunto que tiene que ver más con la diplomacia; tal que si fuera nuestro representante en Bruselas, lo cual ofrece una idea de la sensación de lejanía con la que se percibe aquí al Gobierno de Canarias. O se recurre al representante de la isla en ese gobierno, porque eso es lo que es, o te mueres de aburrimiento mientras esperas ser atendido. Lo peor de un cargo así es regresas a tu isla con la idea de descansar los fines de semana, y te encuentras una cola enorme de personas que desea verte. De guardia 24 horas.
Dando por sentado que habrá un lanzaroteño en el Ejecutivo canario, la novedad es que puede que no sea nacionalista, como ha venido ocurriendo en las últimas legislaturas. Puede que sea del PP, dependiendo de cómo se distribuyan las áreas y siendo probable que ni Soria dejará que CC designe un consejero grancanario, ni Paulino que el PP elija uno tinerfeño. Los territorios están bien delimitados. Sobre todo las dos islas más habitadas.
(Publicado en Canarias7)
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