La hora del cambio

 

Lucía Sepúlveda

[Viernes, 15 de junio de 2007]

 

 

 

 

 

 

 

 

CC ha anunciado su determinación de aceptar los resultados electorales en los que la población de la isla, de forma más o menos mayoritaria, dio la espalda al proyecto nacionalista en sus dos instituciones más importantes: el Cabildo de Lanzarote y, sobre todo, el ayuntamiento de Arrecife donde sufrió un descalabro considerable que ya se ha cobrado su primera víctima en la figura de su cabeza de lista, Mª Isabel Déniz . A la luz de los resultados, parece loable la postura de la ejecutiva insular nacionalista anunciando que el mensaje de las urnas fue claro y, por tanto, asumen ir a la oposición tras los acuerdos alcanzados entre PSOE y PIL para gobernar en el Cabildo de Lanzarote y otros cuatro municipios de la Isla.

Extraño reconocimiento si tenemos en cuenta que es habitual que en los comicios electorales las reacciones de los líderes de todas las formaciones políticas suele ser la de hacer una lectura triunfal ya sea por incrementar los votos de anteriores convocatorias electorales, por no desaparecer del mapa político o simplemente por pasar el trago sin sufrir demasiadas consecuencias.

Sin embargo, si bien es loable la postura de la coalición nacionalista, no lo es menos que las consecuencias del naufragio electoral no pueden solucionarse sólo con la renuncia de la anterior alcaldesa de Arrecife y una simple declaración de principios.

CC en Lanzarote necesita hacer autocrítica del trabajo realizado durante la última legislatura que tan malos resultados han supuesto para el nacionalismo, y una purga que permita la promoción de jóvenes valores que den nuevos bríos a la formación y un impulso a un partido dado a entrar en una peligrosa dinámica que le ha alejado de su electorado y la reconstrucción no puede comenzar más que por Arrecife, que ha sido el Waterloo de los nacionalistas lanzaroteños. Una renovación que tiene que llegar de la mano de políticos jóvenes, con nuevas ideas y una gran capacidad de trabajo, requisito indispensable para recuperar la confianza del votante.

Nombres absolutamente involucrados con el proyecto nacionalista como el de Luis Morales, que ha realizado una gestión municipal encomiable a pesar de haber pagado el desgaste sufrido por su jefa de filas; Pedro San Ginés, que ha estado al frente de los Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote; u Orlando Umpiérrez, director general de Aguas, una agradable sorpresa que ha logrado, en apenas dos años, que Lanzarote haya recibido la mayor inversión hidráulica de su historia. Sin duda, ellos están llamados a liderar ese cambio de tercio que el electorado lanzaroteño ha pedido a los dirigentes nacionalistas.

Parece que soplan vientos de cambio y éstos deben llegar también a la estructura orgánica de los nacionalistas a los que la sociedad de Lanzarote ya ha hecho saber de forma clara y contundente su hastío por un proyecto que no ha evolucionado y que pide a gritos una renovación de personas y de formas de entender Lanzarote y Canarias.

 

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