Jornadas postelectorales (I): Coalición, "des-hecho" en Canarias

 

Tomás J. López
[Martes, 29 de mayo de 2007]

 

 

 

 

 

 

 

Jorge Coll se deshacía en el plató, y no era ni por el calor ni por los focos. Yo, que siempre me lo había imaginado en lo más alto del Gran Hotel defendiendo desde allá arriba fortunas aun más altas, lo veía hacerse cada vez más chiquitito. El batacazo que predecían casi todas las encuestas para Coalición se hacía superlativo. Y digo casi porque hubo un sondeo que, al parecer, Pepe Torres hizo entre sus familiares; y los muy ruinitos también le mintieron y fueron a votar otra cosa.

Lo de C.C. ha sido de manual. De manual de lo que no se debe hacer. Es difícil haber estado tan alto y caer tan bajo. Como ya escribí hace unos días lo tenían todo: casi todos los ayuntamientos, casi todos los cabildos, todo el gobierno, casi todos los medios. Por si fuera poco, en las últimas semanas reforzaron su ofensiva. Pero de nada les sirvieron los canales 24 horas, las millonarias inversiones en publicidad, las inauguraciones múltiples, los carteles en los que cambiaron el "Hecho en Canarias" por un vergonzoso "Hecho por Mª Isabel Déniz", ni parece que vaya a cambiar mucho la cosa el "cuasi-pucherazo" de Maracay, en el estado venezolano de Aragua. El balance de bajas para Coalición incluyó, finalmente, el ayuntamiento de Arrecife, el de Teguise, el de San Bartolomé, el Cabildo y cuatro parlamentarios autonómicos en el conjunto de Canarias. Faltó Tinajo y Haría, este último por poco, para hacer pleno.

Lo que en Canarias se hizo, efectivamente, hace 13 años, se ha deshecho ahora como un terrón de azúcar. A Coalición no se le puede negar, haciendo balance de lo que ha sido y ya no es, su capacidad durante una década larga para convocar el voto de los canarios que creían -creíamos, y seguramente creemos- que las decisiones se deben tomar aquí, y no desde fuera. Además, ha contado con en el apoyo de los indicadores económicos del país, que han mejorando durante su gobierno.

Es por eso que los que se dicen nacionalistas estarán esta noche -escribo en la madrugada del 27 al 28 de mayo- preguntándose cómo han podido fallar esas dos máximas -independencia de Madrid y desarrollo- que les hacían revalidar victorias. Muchos, al tiempo, se preguntarán qué harán en las afueras del poder, con lo calentito que se estaba dentro, y lo acostumbrados que estaban.

Lo cierto es que los canarios y canarias que en este 27M se han acercado a sus mesas electorales -no muchos- iban buscando algo más. No sólo cambio, que también. Los canarios han comenzado a ver cómo la bonanza económica de la que ha presumido Coalición pierde fuelle; los canarios han visto cómo la riqueza no se repartía lo suficiente; los canarios no han caído en la trampa de creer que se puede continuar con el modelo desarrollista de piche y cemento al tiempo que se cierran las puertas de la inmigración, porque la segunda es efecto de lo primero. Los canarios han votado por el cambio, sí, pero también contra una supuesta corrupción que parece enquistarlo todo, contra los chaqueteros, contra los que toman como última medida de la legislatura la aprobación de 50000 camas turísticas "extra", con la excusa de que son "de interés general". Los canarios no podían dejar ganar a un partido que no tiene representación en Gran Canaria, que se llenó de tránsfugas en Lanzarote y que se cree que el tranvía de Tenerife soluciona el futuro a las siete islas, cuando en el mismo Tenerife hay hospitales colapsados y facultades que se caen a trozos. Los propios tinerfeños, siempre fieles a ATI, empezaron a juzgar lo de Vilafror, lo del puerto de Granadilla, lo de las Teresitas, lo del eterno apagón tras el Delta.y quizás hasta el bochorno de la "gala Amargo". Y terminaron por retirarle parte de su apoyo histórico. En Gran Canaria, por su parte, Coalición ha desaparecido. Y con ella desaparece también la oscura figura de Jose Carlos Mauricio, a quien habían vendido el proyecto nacionalista en la mayor ciudad del Archipiélago. En nuestra isla, María Isabel Déniz se ha adjudicado el dudoso honor de personificar el hecho, sin precedentes históricos, de que el partido en el gobierno de la capital pase a ser la cuarta fuerza política municipal. Y aun con todo han tenido suerte. La división del voto nacionalista que estaba fuera de la hegemonía de ATI -P.N.L, Nueva Canarias, P.I.L. y, en menor medida, CCN- y la injusta ley electoral han hecho que 5 posibles escaños de esas formaciones se quedaran en cero.

Había demasiadas cosas que a los canarios nos olían mal, y estábamos cansados de andar diciendo '¡foh!' allí a donde fuésemos. Quizás no sabíamos del todo de dónde venía la peste, pero teníamos claro que había que desinfectar. Y hacía un tiempo que Coalición había dejado de merecer el apoyo que los isleños le daban, y por eso decidimos deshacer lo que una década antes contribuimos a fabricar.

CC es una formación solapada al poder. Nació poderosa y sin él no se entiende. No será difícil, pues, que si no alcanzan el Gobierno autónomo, la formación se deshaga del todo, al menos tal y como hoy la conocemos. Se deberían abrir, entonces, nuevos caminos en el ámbito del nacionalismo canario para que otra formación, o una CC profundamente renovada, vuelva a merecer la confianza de los canarios y canarias.

 

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