
Mare Cabrera
[Miércoles, 9 de mayo de 2007]
<<El día que me quieras la rosas que engalana se vestirá de fiesta con su mejor color. Al viento las campanas dirán que ya eres mía y locas las fontanas me contarán tu amor. La noche que me quieras desde el azul del cielo, las estrellas celosas nos mirarán pasar y un rayo misterioso hará nido en tu pelo, luciérnaga curiosa que verá... ¡que eres mi consuelo...!>> El día que me quieras. [Gardel- Alfredo Le Pera]
El periódico Canarias7 colocaba en su portal digital, editorial dominical, la siguiente noticia: "El Día plantea una gran manifestación para cambiar el nombre de Gran Canaria".
Las razones para montar la manifestación y quitarle el Gran a Gran Canaria, según El Día, es la importancia y protagonismo que se lleva esta isla capitalina gracias a su nombre, además, como según afirman : "El apoyo que sentimos de nuestro pueblo tinerfeño y canario, de nuestros lectores, nos obliga a no cejar en el empeño de solicitar que alguien con inteligencia y buena voluntad subsane los errores . Son cientos y cientos las cartas, los e-mail, los fax y las llamadas que recibimos para que no nos rindamos, para que insistamos en la idea de que un Estatuto como el que se "cuece" puede resultar fatal para el futuro de Tenerife, de su provincia y del Archipiélago en general. Porque si perviven las tres mentiras se oficializará una realidad irreal, una ficción, un Archipiélago falso, sustentado en patrañas".
Hay gente que se aburre muchísimo en Tenerife.
Los del diario El Día se sienten apoyados, comprendidos y acogidos en el seno de sus lectores-supongo que chicharreros- en su absurda lucha para dejar según afirman las cosas claras y a las dos grandes islas equilibradas. Los que miramos con el rabillo del ojo las broncas de las islas capitalinas porque estamos en la periferia o somos pertenecientes a islas menores o más pequeñitas -como los grandes consideran, por entenderse ellos en el centro de todo, ¡uy perdón!, me he prometido no poner la palabra Gran, grande o similares para no herir sensibilidades-, podemos despertar de nuestro letargo indiferente ante semejante petición. Una cosa es que nos haga gracia el pique generacional, las broncas que se arman en los derbis futboleros y otra cosa es que nos quedemos tan panchos cuando pretenden castrar el nombre de nuestra capital de provincia. Siempre se escucha que los conejeros tiramos para Tenerife y que los palmeros para Gran Canaria-al menos por ahora- Yo me resisto a creer eso, porque siempre me encuentro a conejeros en El Corte Inglés, aunque sea quejándose del ruido y la panza de burro. Muchos venimos para consultas médicas y aunque prefiramos la ¿tranquilidad? de Lanzarote canarios, somos todos.
Una de esas cartas en las que "El Día" apoya sus reivindicaciones, que por otra parte son de primerísima necesidad para el buen funcionamiento y el avance del Archipiélago-¿verdad?- es la que firma A. E. Arvelo y se titula "Las 3 mentiras del Estatuto" Este señor afirma: <<...Resulta obvio que la continua, valiente y documentada lucha de este Gran diario para que los políticos enmienden dichas mentiras, no va a corregir la sordera, tozudez y "mala uva" de los responsables. En las muchas tertulias, declaraciones, etc, tanto en las cadenas de TV como en la radio, no he visto ni oído aún a político alguno que se haya atrevido a, siquiera, comentar este tema: ello podría irritar a los "amos" canariones. Con las elecciones tan cercanas es impensable que lo hagan ahora>>
¿Amos canariones? Uy, uy, uy... se huele el resentimiento.
El caballero
continúa: <<Pienso que, posiblemente, la única
forma para que este asunto sea tomado en serio y, además, tenga
repercusión regional e internacional, sería acudir al método
utilizado con éxito por nuestros hermanos los canariones: LA
MANIFESTACIÓN. Es indudable que una manifestación
bien organizada tendría un gran impacto, aún cuando no
tuviese, ni por asomo, la participación de la celebrada en Canaria
pidiendo la división universitaria.
El que suscribe no ha participado en manifestaciones, pero, si se llevase
a cabo, a pesar de mis años, sí que acudiría>>
No seré yo quien diga que uno no puede manifestarse para lo que quiera si piensa que debe hacerlo y está en consonancia con sus ideas, ¿pero una manifestación para comerse medio nombre de la isla que por otra parte tiene al ladito y con la que le convendría llevarse bien después de todas las riñas que han tenido por una u otra razón desde que esto del pleito insular empezó a cobrar vida?
La respuesta del pueblo canario o "amo canarión" no se hará esperar. Sin duda, esto será recibido como una patada en el estómago del ciudadano de a pie. Que difícilmente podrá entender cómo los vecinos le tienen tanta manía y además cómo son apoyados incansablemente por un diario de prestigio.
Sin duda, una manifestación haría hablar a los políticos que hasta ahora no se han dado por enterados ante la primera envestida del periódico que hace un tiempo salió con lo mismo y que ahora regresa por el sustento que ha recibido su idea por parte de los lectores. Seguramente serán cautos en sus opiniones, los grancanarios criticarán, y los chicharreros tirarán de la diplomacia para no inflar aún más el globo. Aún con todo, no descarto una salida de tono por parte de algún exaltado que vitoreado por las banderas de su partido en medio de un mitin meta la pata en el charco y no pueda sacudirse el agua después.
Me apasiona la forma que tiene el diario de terminar y apostillar la opinión del lector antes mencionado, es digna de consideración: "Nada añadiremos a estas palabras, porque la misiva lo dice todo. ¿Ven como no estamos solos? Y se trata de una muestra de apoyo de las cientos que recibimos".
Si le quitan el Gran a Gran Canaria muchos ciudadanos tendrán que cambiar el DNI, ahora Fulanita Pérez nació en Canaria el día 20 de Mayo de 1978. No es grancanaria, sino que ahora es sólo canaria -que no es poco- y el chorizo de Teror, los suspiros y las roscas son canarias a secas. Cuando vayas a comprar un billete para ir al Negrín tendrás que decirle a la chica de la agencia que te vas a Canaria para una revisión y cuando te pregunte un peninsular qué fue de Gran Canaria tú le dices que es el segundo nombre con el que se conoce a la isla de San Borondón. Habrá que cambiar los libros de historia, los mapas del Archipiélago, los carteles promocionales para el turismo, el welcome a Gran Canaria del aeropuerto y el destinatario de las cartas de amor. Para no gastar más perras de las debidas-y dejárselas todas al tranvía como hasta ahora- con un simple tachón en los carteles, nombre de las calles, folletos publicitarios, portada del Cabildo etc, etc, bastará.
A más de uno se le escapará el gran sin querer cuando le pregunten de dónde viene, podrían poner una multa a los que se atrevan a recordar el antiguo nombre de la isla por considerarse herejía.
Lo malo sería que se abriera la caja de Pandora y les de por cambiar todos los nombres, así Lanzarote sería "Rote", La Palma "Palma", La Gomera "Gome", La Graciosa, "Sosa", El Hierro, "Herro", Fuerteventura, "Tura" y Tenerife, "Rife" ¡Mira qué bonito!
Lo malo de encabezar causas perdidas que se encuentran es que uno puede terminar descabezado y solo, aunque ahora sientan que no lo están. Si esto no prospera -como personalmente espero- se les recordará como aquel periódico que quiso dañar a una isla en pleno corazón sin demasiados argumentos-al menos algunos que vayan más allá de viejas rencillas y el empecinamiento infantil y rencoroso.
Cuidado, porque no es que se vayan a quedar solos, es que pueden quedarse en pelotas.
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