
Mario Alberto Perdomo
[Lunes, 23 de abril de 2007]
Anteanoche me puse a echar cuentas con unos amigos. Hablábamos del número de votos que debe obtener la alianza CCN-PIL en el conjunto del Archipiélago para acceder al Parlamento de Canarias. Y nos pusimos en ello. Para poder entrar en el reparto de escaños hay que obtener el 6% de los votos válidos emitidos en toda la región. Saca la calculadora. El censo electoral en las Islas asciende a 1.532.727 personas, de las cuales ejercerán su derecho al voto pongamos que el 60%, unas 919.000 personas. El 6% suponen 55.000 votos. Para ese nivel de participación, este sería el número mágico de votos que debe obtener CCN-PIL o PNL-NC en todo el Archipiélago para obtener representación parlamentaria. Pero si aumenta la abstención y se acerca al 50%, la barrera descendería hasta los 46.000 votos, aproximadamente.
Son muchos votos, pero tampoco es una cifra inalcanzable. De hecho, ambas alianzas dan por seguro que superarán ese listón y que estarán en la Cámara legislativa canaria. Entre unos y otros calculan entre 6 y 8 diputados, aproximadamente. Y, a su vez, echan cuentas: Si el PSC-PSOE consigue 23 o 24 diputados como vaticinan todas las encuestas, ya se ven votando la investidura de Juan Fernando López Aguilar como presidente del Gobierno y negociando la formación de un Ejecutivo a la catalana y relegando al PP y CC a la oposición.
A quien mejor le viene un resultado así es a los socialistas. Dando por sentado que es imposible un entendimiento con el PP y dando por seguro que serán la fuerza más votada en las Islas, tendrían la posibilidad de negociar a dos bandas. Bien con CC desde una posición negociadora de fuerza para conformando una amplia mayoría, bien con los nacionalistas alternativos, aunque con una mayoría precaria e inestable. Más allá de los deseos de cada cual, la respuesta al enigma la tienen los electores, sobre todo desde que sabemos que los entrevistados engañan a los encuestadores cuando se les pregunta por su intención de voto. No hay más encuesta válida que el resultado que finalmente arrojen las urnas. Cada voto cuenta y por eso andan todos peleándolos uno a uno, tratando de movilizar a las bases y, sobre todo, a los potenciales abstencionistas para que acudan a votar en lugar de irse de campo y playa el día de las elecciones.
(Publicado en Canarias7)
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