
Mario Alberto Perdomo
[Miércoles, 18 de abril de 2007]
A falta de más de un mes para las elecciones, comienzan a escucharse las primeras trolas de cierta envergadura. La palma, de momento, se la lleva el nacionalista de CC Paulino Rivero, quien está convencido de que está jugando al envite entre ocho, y, como lleva el cinco de oros, se permite todo tipo de engaños. Ha largado un par de ellas de tal magnitud que hasta Mauricio ha tenido que salir al quite. Por ejemplo, si hay ayudas, será para empresas canarias, siempre y cuando se comprometan a contratar preferentemente trabajadores canarios.
La 'lepenización' de Coalición roza el chiste, de no ser porque estos planeamientos xenófobos y excluyentes son muy serios, como lo demuestra la historia reciente de la humanidad. Paulino le está dando un repaso por la derecha a la extrema derecha europea con unos planteamientos que alimentan el miedo al otro, al extranjero o al diferente, trazando una peligrosa raya entre buenos -los de dentro- y malos -los de fuera- que afecta por igual a candidatos, votantes, empresas y trabajadores. El objetivo es conseguir el mayor número de votos y, a ser posible, seguir en el poder, en donde su partido lleva 14 años. A este paso, reclamará para los de CC convertirse en funcionarios vitalicios del poder, en los únicos legitimados para gobernar las Islas. Semejante cuelgue sólo tiene dos curas: viajar mucho para que se desprenda el cordón umbilical y pasar a la oposición una temporada.
CC ha protagonizado el crecimiento económico en los últimos tres lustros, pero apenas se vislumbra el desarrollo social que debió llevar aparejado. La efectiva calidad de vida de la población, vaya. Ha sido ese modelo de crecimiento vertiginoso el que ha sacado a las Islas de ciertos atrasos, pero a la vez ha actuado como reclamo de enormes contingentes de trabajadores llegados desde todos los rincones del planeta. Ahora, en lugar de cualificar y modular el crecimiento, Coalición enarbola la bandera del miedo alegando que los de fuera se van a quedar con los puestos de trabajo de los canarios, por lo que propone levantar barreras a la libre circulación de personas. Da miedo el temor que tratan de inocular para captar un puñado de votos manipulando la verdad y los sentimientos primarios de la gente. Pero, sobre todo, da asco.
(Publicado en Canarias7)
[Condiciones de uso | | ]