
Manuel Perdomo
[Martes, 10 de abril de 2007]
Si la tenía, el Secretario de Comunicación del PSC, me la esta despejando. El que ande firmando como tal, algunos de sus artículos de opinión, me deja en treinta y tres. Ya me sorprendió antes, en su gestión en el Área de Cultura, por esa sensación de a ver que hace, y nunca acabó de pasar nada.
Como la actividad pública debería mantener unos mínimos, creo que González anda desmandado. Su anterior intervención sobre su visión del agente 007 y sus chicas, en referencia a la Presidenta del Cabildo debió de parecerle extraordinariamente divertido, por ello sale ahora con su prenda sobre el chip de los candidatos del PP, lo cual me hace cuestionar su capacidad para representar, en un cargo público, a ningún ciudadano.
Se suma a ello, un silencio sepulcral de su partido, el PSOE, al que parece tomarse como las cosas de los coleguitas. Llamo su atención sobre sus formas, sobre el tufillo que está dejando caer sobre sus compañeros de partido, y la llamo, también, sobre los silencios de estos, que algunos de mis amigos del partido saben como me chirrían. Callan, como si anduvieran cuidadosos de que las posiciones divergentes que se pudieran tomar sobre los asuntos del partido les fueran a catapultar lejos de sus aspiraciones, y tragan con todo, como para no perjudicar su carrera.
Lo que me sale de todo esto, además de dudar de la conveniencia de considerarlos en próximas fechas, es un ligero corte de manga por lo poco presentable, e instarles a que adornen con alguna propuesta de buen gobierno el ya de por sí detestable panorama público.
Francamente, me tienen sin palabras, ni imaginan como me decepciona el poco estilo, y ese poco de soberbia del Secretario, de eso que llaman Comunicación, del PSC.
Espero que no sea el tono de quien ya se cree ganador, porque si ahora es así, mal vamos.