
Guadalupe Expósito
[Martes, 10 de abril de 2007]
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Berkeley, California. U. S.A. Primer día de clases. CIENCIAS ETNICAS.
La joven se presenta: "Soy Mia, tengo catorce años. Tengo dos madres: Inge - noruega, Chantal - francesa. Nací de Inge, por inseminación artificial. Mi padre biológico es japonés.
Tengo un hermano adoptivo, Alain, que es negro, de Africa. Nos queremos y somos muy unidos... Hace cinco años nuestras madres se divorciaron. Al poco tiempo Chantal volvió a casarse... con Erika, una mujer negra que es minusválida... Han adoptado tres niños más, todos negros. Yo soy la única blanca entre los cinco hermanos. Nadie me discrimina, ni yo discrimino a nadie.¡¡Por eso me enfurece que aquí en el colegio me señalen y me vean distinta sólo por mis ojos rasgados!!... Cuando sea mayor iré a Japón o a Francia; dicen que allí la gente es más abierta."
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Pueblo Invisible (hay varios) - departamento de Tacuarembó, Uruguay rural.
Primer día de clases. Tercer año de escuela primaria. El alumno se presenta: "Yo soy Ramón, y tengo catorce años. Había empezado la escuela y aprendí muchas cosas... Cuando terminé segundo ya sabía leer y escribir y también hacer algunas cuentas... Mi padre me dijo que ya era bastante y me llevó con él al campo. Sé cultivar papas, zanahorias y zapallos. Sé ordeñar las vacas. Me olvidé un poco de cómo se escribe porque hace cinco años que no vengo. Tengo seis hermanos más, yo soy el segundo. Somos dos hombres y con papá tres. El abuelo vive con nosotros pero no sirve para nada porque está ciego. Hay mucho trabajo en la casa y con los animales. Estoy acá porque el maestro me fue a buscar como cuatro veces y a mamá le dio vergüenza que yo me quede burro del todo y para siempre."
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Madrid, España. Colegio estatal céntrico. Primer día de clases.
La niña explica al Director del Instituto: "Mi nombre es Macarena, tengo catorce años, juro que no he hecho nada malo... Es que unas niñas de aquí me han amenazado con pegarme una paliza sólo porque me han visto conversar en el patio con unas colombianas... y tengo mucho, mucho miedo. Son niñas pegonas, mete-líos, las conozco de antes... ¡Son capaces de todo!...(Llora, Macarena, como una Magdalena...). Sólo pido que usted me autorice a llamar a mi casa para que alguien pase a recogerme..."
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Nuestros personajes tienen en común la edad, el tiempo de vida.y el planeta que habitan, casa grande, la Tierra. Son reales y merecen, por lo menos, este artículo.
No especularemos sobre el presente ni el futuro de Mia, Macarena o Ramón, ni acerca de su probabilidad de encontrarse cuando sean adultos. Quede para el lector el ejercicio.
Sí señalaremos que son apenas muestra del hombre / mujer de los próximos años. Que sus posibilidades de tener que convivir entre sí son bastante más altas que las de sus antepasados equivalentes en región o cultura. Que ya protagonizan episodios de tensión social dentro de sus actividades cotidianas.
A alguien debería importarle prepararles honesta y sanamente para ello. Vale decir: ¿es suficiente una nueva asignatura en los colegios llamada "Ciencias Étnicas"? ¿Qué perfil psicológico y académico debe tener el docente verdaderamente competente para estar al frente de una clase moderna? ¿Alcanza con vomitar sobre los alumnos contenidos específicos de asignaturas que pueden estudiarse en forma más entretenida en un DVD o por Internet con un poco de disciplina y desde casa? ¿No sería oportuno plantearse la posibilidad de enseñarles a tolerar en vez de discriminar, a convivir en vez de consumir, a crecer en vez de depender?
¿Dónde se han ido los padres? ¿En qué ha quedado su vieja función? ¿Preparan a sus hijos para una vida feliz y responsable o se "lavan las manos" del asunto y les atiborran de chirimbolos tecnológicos al igual que de comida chatarra y de dinero (los que pueden, claro) sin cuestionarse siquiera que el pasaje de sus hijos a xenófobos, violentos, deprimidos, "obesos por excesos" , adictos o pasotas también es asunto familiar?
¿Y el Sistema? El estado que puntualmente cobra los impuestos a sus ciudadanos, que no sabe qué hacer con la desigualdad social, con las nuevas mixturas de culturas... ¿no pone un poco de su energía en apuntar bien abajo en la sociedad y preparar a las gentes pequeñitas para que con el tiempo sea menos difícil alcanzar el equilibrio personal mínimo - que no solo es económico - para "vivir y dejar vivir"?
No es intención escandalizar ni molestar a nadie. Sí mover a la reflexión acerca de lo que creemos que es una de las muchas urgencias sociales del presente, si de verdad deseamos avanzar hacia un esquema del mundo menos violento y más respirable. Actualmente parece que prefiriéramos agarrar a tiros (patadas / bombas / misilazos / gritos) las consecuencias de un problema que crece y se multiplica por no atenderlo, antes que analizar sus causas.
No es recortando las hojas marchitas que se sana un árbol enfermo. Hay que tratar las raíces.
Un debate sobre la educación en general, una puesta en práctica de herramientas para la convivencia dentro y fuera del hogar o del país, es un debate sobre el bienestar de la especie humana y sobre la (¿im?) posible felicidad de los individuos.
Y en esto de preparar a los niños y jóvenes para su futuro, de fortalecerlos o debilitarlos, de alimentarlos o envenenarlos, quien se sienta libre de. responsabilidad, que arroje la primera piedra.
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