
Ylenia Calzado
[Viernes, 30 de marzo de 2007]
"No hay solidaridad en una sociedad en la que existen elementos estériles, improductivos y destructores, que, además, tendrán descendientes más degenerados que ellos mismos" Friedrich Nietzsche.
"La fama de los célebres depende, en alguna medida, de la simpleza de los delirantes" Sergio Badilla Castillo.
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Dualidad, 1997. Zaida del Río (Cuba) |
Para empezar, me gustaría decir que no entiendo la personalidad sin contar con lo que es personal. Y, aún perteneciendo a una misma raza sea lo que nos distingue, pero no como los nombres, que a veces se repiten o se heredan. Lo genuino, pienso, nace y muere en quien lo dispersa. De ahí, imagino, lo de las patentes y el copy right. Hay gente que por lo visto, prefiere tener personalidad y carecer de lo que es personal. E intransferible, se me olvidaba. Pues, normalmente, de aquél en el que nos fijamos por su personalidad, no creo que sea por nuestro yo observador, sino más bien es el observado quien se hace notar.
Entre semana tengo una vida. Personal. Y los fines de semana, me reinvento. Para poder seguir el ritmo de esta guagua mental, pues sólo existe en ella, que no puede parar. Aunque quiere. ¿A ti te pasa? Es como la frase de Groucho Marx, cuando dijo: Que el mundo se pare que quiero bajarme. Así sentimos los que aún siendo parte de la ilusión, tal vez siendo ilusos, nos vemos abocados a vivir en medio de una vorágine que ni nos va ni nos viene. Ni mucho menos nos importa. Yo no sé si a ustedes les pasa, pero eso de que te marquen los tiempos y los ritmos, aparte de que me desconcierta, me lo paso por el forri, que diría Júnior, igual que la ley de Bush.
Las personas que dedican todo su tiempo y todo su ritmo a construir o fabricarse una personalidad, estimo que no pierden segundos. Pero sí la vida entera. Opino, que sólo el que se deja ser, será. Pero claro, después está toda la teoría que escupe la boca de esos grandes sofistas llamados psicólogos. Puesto que los psiquiatras, los meto en la agenda de los camellos. Legales. Sin personalidad. Todo hay que decirlo. Hago un inciso señores, para que nos unamos en nuestra exigencia de construir la residencia para enfermos mentales. Y que no sea en la gala de la Cruz Roja, cuando nos impliquemos. Y sobre todo, auspiciar que los profesionales de la medicina vengan a esta ínsula de primera, a ejercer su profesión. Pero a los vivos, o tontos con título, simples representantes de las greguerías, habría que mandarlos a quinta la polla a la derecha.
Estimo, como dije antes, ante todo, lo personal. La personalidad es lo que hay que cambiar. Ya que grandes personalidades están llevándonos al fin de nuestra terca existencia. No existe eutanasia colectiva. Nunca mejor dicho. Y que ahora sea Greenpeace la que nos venda la esperanza y la ilusión, y que a Bush le haya salido algún punto negro en el culo...
En este mundo, al que algunos denominan globalizado, y, otros directamente aspiran a pleno pulmón el aire del globo. Hablar de personalidad y personalismos está tan pasado de moda como los pantalones campana. Aquellos que sólo se usan de vez en cuando. Pero todo el mundo los guarda. O recuerda con orgullo, y bien hacen, las épocas pasadas en que se atrevían a incrustárselos. Hoy, nadie traspasa su piel, ni tenemos tiempo de ponernos en la piel del otro. Sé que existe hambre y le mando dinero al Padre Vicente Ferrer, que el pobre padece de cáncer.
Acontecemos, peña. Que triste. Y no soy de las que creo que todo pasado fue mejor. No sé el tuyo, pero el mío está lleno de tiempo perdido. Y los años pasan. Y está de moda el equilibrio y el más que encontrarse, rebuscar y esnifar todo lo que signifique YO.
Peco siempre de decir que los cambios no existen. Y si existen han sido lo peor que le ha podido pasar a la humanidad. Creo en transgredir lo cotidiano. Lo cotidiano está lleno de enfermedades.
Quiero finalizar diciendo que no tengo personalidad. Lo he intentado, pero chico, cada día es diferente y a veces toca sexo y otras no. Pero lo que tengo claro, es que la personalidad no la representa nadie. Mucho menos un logotipo. Y nada que ver con los teleñecos.
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