
Mario Alberto Perdomo
[Miércoles, 28 de marzo de 2007]
Ayer se cumplieron 15 años de la inauguración de la sede de la FCM. Muchas personas participaron en el diseño y en la puesta en marcha de esta iniciativa cultural. Me detengo, no obstante, en una de esas personas: el director de Actividades Fundacionales.
El poeta Fernando Gómez Aguilera (Cantabria, 1962) ha publicado cuatro libros de poesía, 'Los regazos de la danza' el primero de ellos, con el que se hizo corpóreo una noche en la Villa de Teguise. Ahora, espera paciente que, en abril, Icaria, una de las editoriales señeras de este país, publique su poesía de los últimos ocho años, 'Manchas ciegas'. El ensayista y crítico de arte, arquitectura, territorio y literatura cuenta con una amplia y fecunda producción intelectual imposible de citar en este espacio. El cuidador de raíces editó, seleccionó los títulos, introdujo y comentó críticamente la obra de Leandro Perdomo en 'Arrecife: antología de crónicas'. El custodio de tesoros recopiló la voz del artista en 'César Manrique en sus palabras'. El director de Actividades Fundacionales ha comisariado las dos únicas exposiciones sobre la obra del artista organizadas en los últimos 14 años: 'César Manrique: Pintura 1958 - 1992', en IVAM, y la reciente 'César Manrique: 1950-1957', itinerante por Canarias. El activista comprometido prosigue con el legado fundacional y promueve nuevas maneras, todas eficaces, de protección y defensa del territorio, el medio natural, el paisaje y el patrimonio cultural en clave sostenible. El maestro de los fogones goza deambulando por las recovas. El esposo, padre y amigo guarda celoso su intimidad. El lector estudia, lee y medita dando cuerpo a una nueva responsabilidad que ha de comisariar: Saramago. El poeta que es le vela y le guarda.
Demasiada carga para un solo hombre la que ha asumido
en el páramo
con talante artesano y el espíritu austero de un asceta. Por tratar
de ser y de estar, y de ser y estar bien, ajeno a la sensación de
que deba pedir permiso alguno por ello, el poeta genera neurosis. Demasiada
cabeza, rigor infinito y enorme capacidad de trabajo en un solo hombre
para una isla que sus más poderosos operadores soñaron como
idílico cortijo e infinito material especulativo. Pero llegó el
poeta y nos escogió como destino. Eterna gratitud, Fernando.
(Publicado en Canarias7)