Planta un árbol

 

Mario Alberto Perdomo

[Martes, 27 de marzo de 2007]

 

 

 

 

 

 

 

Es posible frenar el cambio climático, sostiene mi ayuntamiento, tras su entusiasta adhesión a la red española de ciudades del clima. Total, que mi ayuntamiento se ha alineado junto a la tesis de Al Gore y ha iniciado una campaña de concienciación. Así que me recomienda que utilice bombillas de bajo consumo, que recicle, que utilice la menor cantidad posible de agua caliente o que plante un árbol. ¿Sabías que un solo árbol absorbe una tonelada de CO2 durante toda su vida?, me interroga mi ayuntamiento. Llegados a este punto, me encendí y todavía no se me ha pasado el enfado con los regidores municipales.

Lo suyo, creo, es que predique con el ejemplo. Y cuando nos acostumbremos a ver plantar y a ver crecer los árboles, así como a cuidarlos e integrarlos en nuestro paisaje vital, será innecesario que se nos recomiende que plantemos un árbol. O miles, como Joaquín Araújo, en cuyo currículo reza que es plantador de árboles. Hasta tanto y por si alguien se anima, mi ayuntamiento es quien tiene que localizar los huecos para luego plantar los árboles, hacer los hoyos, enganchar el riego por goteo y preparar la tierra. Los ciudadanos podemos escoger la especie más adecuada, por aquello de la participación, y plantarla. Guarecerla y cuidarla incluso. En plan buen rollo podría funcionar, pero es el poder municipal el que debe introducir la cultura del árbol con acciones espectaculares, porque aquí no se ha visto otra igual desde lo de José María Espino en la Rambla Medular, cuando fue alcalde socialista.

Lo que de verdad creo es que mi ayuntamiento debería trazarse un objetivo muy ambicioso. Por ejemplo, comprometerse a batir el record mundial de número de árboles por residente para una ciudad de menos de 100.000 habitantes. No sé... alcanzar la cifra de cuatro árboles plantados por cada residente en un plazo razonablemente corto; pongamos que ocho años. Toma 250.000 árboles en aceras, plazas, parques, esquinas, jardines, llanos, descampados y alrededores. No espero que los actuales regidores municipales se propongan acometer tamaña empresa porque ni creen en los árboles ni creen en la ciudad. Muchos de ellos ni siquiera viven en ella, empezando por la propia alcaldesa. Pero fundamentalmente, porque después del 27 de mayo dejarán de gobernar.

(Publicado en Canarias7)

 

 

 

[Condiciones de uso | | ]

volver | subir | imprimir

 

Opinión

¿Crisis en el sector turístico?
Manuel Fitas
Planta un árbol
Mario Alberto Perdomo
El 'Plan' de la insolencia
Ramón Pérez Hernández
La deslocalización interior: El caso de Puerto del Carmen
Pedro Calero
Quiero un chabolo
Ylenia Calzado
Lanzarote, la isla que queremos
Francisco Cabrera
Toda una vida
Jaime Puig
CPPSOEC
Manuel Perdomo

 

 

 

Cartas al director

Carta abierta a Miguel Martín
José Luis Gálvez