
Mario Alberto Perdomo
[Lunes, 12 de marzo de 2007]
Poquitín al revés se han vuelto ciertas claves políticas. Por ejemplo, el viernes pasado se concentró el PP insular ante la vieja Casa Cabildo, en la Calle Real , para protestar por la concesión de la prisión atenuada al etarra Chaos. Que el PP salga a la calle y la ocupe es toda una novedad que rompe con la vieja y tradicional creencia de que las manifestaciones y las concentraciones son prácticas de la izquierda. Parece que ya no, pues el PP ha conseguido liberarse del pudor de lo callejero para seguir dándole caña al presidente del Gobierno, caiga quien caiga y a costa de lo que sea.
Sitúo el giro del PP, también en Lanzarote, en el plano de la estrategia y la táctica políticas, no en el plano de las ideas y las convicciones más profundas. El PP necesita convertir estas elecciones en un simulacro de unas generales, con ETA como telón de fondo, por varias razones. Entre ellas para que pasen desapercibidas sus responsabilidades políticas en el atentado de los trenes de Madrid, para desgastar al máximo a Zapatero y porque no puede entrar en el debate de las políticas económicas y sociales: la economía, sobre todo, va bien. Así que sólo le queda, casi, el discurso de la unidad de la patria y el supuesto plegamiento a ETA. Por eso no me extraña el neo radicalismo callejero del PP ni nada de lo que pudiera llegar a venir. Aunque muy bien diseñado y ceñido a los ejes esenciales del cuerpo social que lo sustenta, su proyecto político parece reducirse casi exclusivamente a intentar recuperar el poder del Estado, al considerar que se lo arrebató el PSOE de forma ilegítima.
El PP no sólo convocó a sus bases a la concentración de la otra noche. Extendió la invitación a todos los ciudadanos sensatos y de bien que no están de acuerdo con la prisión atenuada de Chaos y con que el Gobierno, a su juicio, ceda al chantaje de ETA. Considerándome una persona sensata, me va a permitir Mariano Rajoy que declinara su invitación. Ni me manifesté, ni me concentré, ni protesté cuando el Gobierno de Aznar (del que Rajoy, Zaplana y Acebes formaban parte) excarceló anticipadamente a 306 etarras, concedió la libertad condicional por motivos de salud a otros 21, y acercó a cárceles del País Vasco a otros 46 durante el secuestro de Ortega Lara. No lo hice entonces y no lo voy a hacer ahora.
(Publicado en Canarias7)
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