
Fran Pérez
[Miércoles, 28 de febrero de 2007]
El pasado viernes 19 de enero el canal Cuatro tuvo la valiente cortesía de mostrar al resto del país una de las caras más conocidas y mejor disimuladas de la sociedad lanzaroteña. El reportaje del programa Callejeros sobre el mundo de la droga en Arrecife denuncia inteligentemente un problema que por lo general aparece en los epílogos omitidos de los folletos turísticos de la capital más oriental de las islas -no tan- Afortunadas.
Muchos se escandalizaron ante el televisor porque no podían ni querían dar crédito a lo que veían. Otros, sabedores de que su responsabilidad política quedaba en entredicho, despotricaron sobre la veracidad del reportaje y llevaron el debate al terreno de las conjuras preelectorales, todo con tal de no asumir su extrema y virulenta incompetencia en la materia. Al resto de ciudadanos se nos quedó el rictus de la vergüenza.
El excelente reportaje de Jalis de la Serna viene a unirse a las otras denuncias que pesan hoy día sobre el abandono y la ineficacia de los Servicios Sociales de la isla. Y es hacia estos servicios, tanto a los prestados por las instituciones como los prestados por las ongs relacionadas, donde hay que mirar primero para repartir responsabilidades. Y es mucho lo que hay que repartir por desgracia.
Impactos mediáticos aparte, el problema de la droga en Arrecife no sólo no tiene solución a corto/medio plazo sino que encima se aprecian suficientes indicios para afirmar que la magnitud del problema crecerá de manera exponencial en los próximos años. Y los datos son más que preocupantes: aumento más que significativo del abandono, fracaso y absentismo escolar, disminución progresiva de la edad de inicio en el consumo de drogas, carencia de recursos educativos y sociales para trabajar las bases de un programa profesionalizado, estable y proyectado a largo plazo en materia de prevención, etcétera, etcétera, etcétera.
Por mucho que digan los políticos responsables del área de Servicios Sociales al hilo del polémico reportaje (no se pierdan lo que dice al respecto la concejal de Servicios Sociales de Arrecife, Lolina Curbelo, a la edición digital de La Voz de Lanzarote, no sólo no se han hecho los esfuerzos necesarios sino que no se tiene en cartera hacerlos, y no porque no quieran, no dudemos de su buena fe, es que no hay capacidad técnica, ni política y ni mucho menos inversora para asumir los retos que en materia de política social tiene planteados Lanzarote. O abandonamos el populismo electoralista a la hora de hacer política social o las contradicciones de un sistema neoliberal salvaje como el nuestro acabarán por devorarnos a todos.
Debemos agradecer al equipo de Callejeros que hiciera, con un reportaje de menos de una hora de duración, lo que las instituciones responsables no han podido hacer en 30 años de democracia: Visualizar un problema sin complejos y que denuncia vía indirecta lo que todos sabíamos pero nadie se atrevió a preguntar; ¿para qué sirven los Servicios Sociales de Lanzarote?