Pérdidas escandalosas

 

Mario Alberto Perdomo

[Martes, 27 de febrero de 2007]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si Inalsa fuera una empresa privada, todos sus dirigentes serían despedidos sin contemplaciones, por incompetentes. En el sector privado, ninguna empresa puede permitirse tirar a la basura la tercera parte de su producción, como es el caso de Inalsa, cuyo volumen de pérdidas es escandaloso. En cifras redondas, Inalsa produce 20 millones de metros cúbicos anuales de agua; de ellos, siete millones se computan como pérdidas, ya que no se facturan. A su vez, se ha detectado que dos millones de metros cúbicos corresponden a pérdidas aparentes y cinco a reales. En conducciones se esfuman 3,3 millones de metros cúbicos de agua anuales, que mira que es conducir mal.

La consecuencia de este desastre productivo y medio ambiental es que, al precio medio del agua, Inalsa deja de facturar casi 10 millones de euros cada año, más de 1.500 millones de las antiguas pesetas. ¿Estamos para tirar por el desagüe 10 millones de euros o 1.500 millones de pesetas todos los años? ¿Qué necesidades sociales pueden cubrirse con 10 millones de euros anuales? Con 10 millones de euros anuales quedaría resuelto el problema de La Geria y de todo el sector agrario insular, o en un par de años dispondríamos de un nuevo Hospital Insular - Geriátrico, por citar dos ejemplos.

En una isla en la que no llueve, la tercera parte del agua generada se pierde, que es como decir que la tercera parte del esfuerzo productivo de la empresa no sirve para nada. Es lo mismo que afirmar que la tercera parte de los consumos de hidrocarburos necesarios para desalar el agua del mar están contaminando la atmósfera gratuitamente. O que los aparatos adquiridos para detectar fugas no están haciendo su labor. O que algunos se están aprovechando de este caos organizativo para engancharse a la red y consumir ingentes cantidades de agua sin abonar un euro. De ahí que surja la sospecha de que planea sobre Inalsa el binomio ineficiencia - corrupción.

Cualesquiera que sean sus causas, no se puede permitir ni un día más que Inalsa presente un balance tan impresentable entre producción y comercialización. Lo dicho, de tratarse de una empresa privada, los propietarios hace tiempo que hubiesen despedido a todos los dirigentes de la compañía. Un esperpento y un ejemplo más de que Lanzarote tocó fondo.

 

 

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