LA MIRADA OLIVINA

 

Yo, Seat ¿y tú?

 

Mare Cabrera

[Martes, 27 de febrero de 2007]

 

 

 

 

 

 

«Lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que será», Miguel de Unamuno.

No te digo yo que esta actividad no sea un poco exhibicionista, ni que los que practicamos la escritura y difusión pública, que a veces ni siquiera notoria, de nuestros pensamientos o diarreas mentales -copio la expresión de Ylenia, la que escribe con los ovarios porque cojones no tiene ni le interesa- tengamos un poco de sentimiento social exacerbado, incluso que, en nuestra infinita ignorancia creamos que alguien reflexionará, alguien pensará, alguien opinará o alguien quedará convencido con nuestros argumentos -actitud ególatra de preescolar de cuatro-. También está el recurrente sentimiento de expansión y conexión con el posible lector y, como no, el puritísimo egoísmo de desahogo. Usted me dirá que me desahogue en otros lares, que no tiene porqué aguantar mis elucubraciones, pero yo le diré que usted puede no pinchar en mi nombre y hacer caso omiso de mi banal existencia -aunque agradecería lo contrario-.

Lo que creo cierto es que en Lanzarote las ganas e intenciones de opinar están a la orden del día, pasa un poco como lo de Gran hermano, llegará un momento en que la mayoría de la población esté metida o enjaulada y seamos cuatro gatos los que observemos sus comportamientos y los nominemos, como dijo hace ya tiempo el gran Kike San Francisco -otro que hace lo que le da la gana-. Pues eso, que aquí todo el mundo tiene algo que decir. Muestra de ello, los varios puntos de opinión que tenemos, ya sean digitales o a la vieja usanza. CrónicasdeLanzarote.es, LaOpinióndeLanzarote.com, este medio, DiariodeLanzarote.com... y las innumerables cadenas locales que nos informan. Cada uno/a con sus respectivos mecenas e intereses detrás. Los que apoyan al verde, al blanco, al azul e incluso los que se tiñen de gris. Pero todos, todos, con perras detrás contantes y sonantes -yo todavía no he visto ni una-.

Este interés enfermizo a veces de contener toda la opinión, organizarla y empaquetarla para regalo quizás sea el fruto de lo que nos ocupa en la isla, tan largo y tedioso, y por otra parte tan conocido que da risa explicarlo. Como en los programas de corazón, se elige un tema-polémica al azar y se tritura, mastica, digiere y evacua sobre la marcha.

Ahora estamos con los carteles que aparecieron en La Graciosa, yo digo que no fui, tú dices que fui yo, y el otro que a saber quién fue. También interesa la pre-in-post campaña que se nos avecina y avisa como si de un huracán azotador que nos pone en alerta roja se tratase. Los líos que se traen en península, el cambio polémico de ministro de justicia y que Sánchez Dragó haya dicho que en Madrid son todos unos cochinos. La semana que nos viene cambiaremos o volveremos a uno antiguo y casposo en caso de que no ocurra nada destacable. Temas recurrentes que llenarán páginas improductivas pero resultonas.

Fran Pérez hablaba de la improductividad de según qué debates, intentando, creo yo, que se hiciera el sano ejercicio de despejar el millo del caroso o encontrar el alfiler entre la paja. La contestación fue picajosa aunque interesadamente desinteresada.

Cuando me enseñaron a hacer comentarios de texto para que no me estallara en la selectividad/PAU -tengo un perro que se llama así, no viene a cuento pero lo cuento-, hace no tanto tiempo como quisiera -parece que la edad da peso a la opinión, yo conozco a cincuentones que no tienen ninguna- y hace mucho mucho tiempo para los que copan la información y opinión considerada seria de esta isla, me dijeron que utilizara en mi exposición el nombre de autores que apoyaran mis ideas durante el ejercicio. No me dijeron que yo tuviera que estar de acuerdo, ni siquiera que las entendiera al cien por cien, pero que quedaba bonito y culto si que me lo dijeron. Y eso es lo que pasa un poco aquí. Están los licenciados/endiosados/especialistas/distinguidos/encumbrados/alzados y... estamos el resto. Que somos un poco usurpadores de la profesión -ninguneados-"plagiones"-estafadores-aprovechados. Venimos a ocupar un espacio selecto y estacionamos en parking ajeno y restringido. Cuando a un empresario le dotan en su empresa de capital importante un aparcamiento personal e intransferible que vengan un par de manirrotos a colocar el SEAT panda, teniendo ellos un Mercedes, jode, y vaya que si jode.

Hay dos opciones, pasar y buscar otro estacionamiento digno del auto o empotrar el Mercedes encima del Seat, que no es difícil.

Dejando la burda metáfora, sería como si el dotador de ideas se picase y decidiera o decidiese quebrantar el código de honor -por decir algo- para averiguar con pelos y señales quien el es dueño del Seat. ¿Cómo se hace eso? Muy fácil: investigación de altos vuelos. Te enteras, primero que nada, del jocico del usurpador, le minas un poco el terreno digital y después te enteras de todos los trapos sucios que tiene -todos los tenemos-.

¿Que ha sido simpatizante de algún partido venido a menos? Mejor, y cosa poco difícil, porque quién mas quien menos aquí todos han pringado alguna vez. ¿Qué le han visto tomando un café con alguien considerado impropio en el olimpo? Pues ya está, a la yugular para que se desangre pronto y deje de meter el dedo en el ojo. ¿Que conoces algún vicio inconfesable del toca pelotas? -Aunque tú, en tu fuero interno lo compartas- denigras su trabajo sin más argumentos que el que te denigraría a ti en tu escala de valores si los demás se enterasen-ya te cuidarás de que no lo hagan- ¿Qué es del color rojo? Pues tú te haces verde limón-como el de la copla- Total, no te cuesta mucho cambiar porque te meneas siempre con el aire caprichoso que mejor te convenga.

¿Que por un suponer algún familiar se dedique a actividades de tu desagrado? Pues humillas su condición sin pararte a valorar que la sangre no es si no líquido rojo, obviando que su actividad valdrá siempre más que cualquiera de las tuyas. ¿Que los ves bajo de moral? Pues aprovechas el momento para tirártelo y de paso cargártelo a ver si lo aburres.

Porque al fin y al cabo este ejercicio de investigación se propone en última instancia aburrirlo para que te deje el aparcamiento que tan duramente te has ganado. ¿Cuántos culos habrás lamido y cuántos pecados inconfesables habrás cometido para llegar donde estás? Que todavía te estás quitando pelos del teclado.

El dueño del mercedes puede encontrarse con impedimentos para llegar a su dulce venganza, y es que esta gente a la que prestas más atención de la que te gustaría, no tiene debajo de su alfombra ni la mitad de mierda que tú. A veces incluso no tiene pasado, porque recién llegó a esta jungla de cristal barato. Y ahí está tu perdición. También pueden aparecer individuos/as bajo pseudónimo que contraríen e incluso saquen a la luz tus miserias, rápido reaccionarás para escurrir el bulto o hacerte el sueco.

En definitiva, exponerse aquí no es tan sencillo como pareciera, sobre todo si junto con tu nombre real y apellidos se da la posibilidad de réplica por parte de quien a bien tiene leerte. ¡Qué menos que eso! En principio se trata de juntar letras basándote en lo que quieres o puedes decir, incluso guardándote en el tintero lo que en ningún caso dirás.

Aunque te pongan verde, te falten el respeto o te recuerden que dejaste una factura sin pagar en la charcutería o sepas de buena tinta que han estado preguntando por ti, también habrá quien valore o al menos no desprecie lo que buenamente o malamente haces. Y a los que nos gusta desnudarnos públicamente -para qué negarlo- eso nos pone.

 

[Condiciones de uso |]

volver | subir | imprimir

 

Opinión

Mucho, mucho ruido
Ylenia Calzado
¿Votamos?
Marina Leonor Arencibia
Callejeros en Arrecife
Fran Pérez
Orín
Manuel Perdomo
El desprecio por sistema
Carlos Espino
Yo, Seat ¿y tú?
Mare Cabrera
Pérdidas escandalosas
Mario Alberto Perdomo
El Al Gore del Petróleo
Juan Jesús Bermúdez
Paz en la tierra (pre electoral)
Jaime Puig
Fractura social
Orlando Umpiérrez