
Mario Alberto Perdomo
[Lunes, 26 de febrero de 2007]
Las cuentas del Puerto de Arrecife fueron deficitarias en 2006, arrojando un saldo negativo de 142.000 € (unos 23 millones y medio de las antiguas pesetas), según la Autoridad Portuaria de Las Palmas, un organismo de ámbito provincial al que está adscrito el puerto principal de Lanzarote. Esperemos que por poco tiempo. El Puerto de Arrecife ingresó 3.2 millones € en concepto de tarifas portuarias y gastó 3.3, mientras que inversión se aproximó a los seis millones de €. Esta es el principal argumento que baraja la Autoridad Portuaria de Las Palmas para desaconsejar que Arrecife se desgaje y cuente con una Autoridad Portuaria propia; es decir, para que el Puerto de Arrecife se autogestione y deje de depender de Gran Canaria, aunque manteniendo su categoría de puerto de interés general del Estado dependiente del Ministerio de Fomento.
Pues mira, más fácil y más claro imposible. Si esas mismas cuentas las hubiese gestionado una Autoridad Portuaria de Lanzarote, dejarían de ser negativas con recortar los gastos en 142.000 €. Y ya tendríamos un Puerto saneado. Se salva la situación con un poco de celo y con una gestión más eficiente de las concesiones administrativas de suelo público en la Zona de Servicio del Puerto. Vayamos ahora con las inversiones. Se invirtió en 2006 casi seis millones de €, un dinero que no viene del superávit en las cuentas del Puerto de Las Palmas de Gran Canaria, sino del propio Ministerio de Fomento y de la Unión Europea y, por lo tanto, un dinero que llegaría igualmente a Lanzarote si la isla dispusiera de su propia Autoridad Portuaria. Más claro el agua.
Así que ya se está tardando en promover en el Congreso de los Diputados la Proposición no de Ley instando al Ministerio de Fomento a la creación de la Autoridad Portuaria de Lanzarote. Como antecedente inmediato está el Puerto de Motril. Dice la Autoridad Portuaria de Las Palmas que los ingresos de Arrecife y Puerto del Rosario sólo suponen el 10% de los ingresos totales del organismo, mientras que lo que se invierte en ellos es la cuarta parte de las inversiones. Un discurso con trampa, por lo antedicho. Si les cuesta dinero, suéltenlos, dejen que nos emancipemos y que nos estallemos como cartuchos. Es el mismo cuento que nos largaron con la Cámara de Comercio.
(Publicado en Canarias7)