Te voy a autoexcluir

 

Lavive Hernández

[Miércoles, 31 de enero de 2007]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen de velvetart.

Y después te voy a autoflagelar, y luego cojo y te autoinmolo.

Si usted nunca ha sentido que le han autoexcluido difícilmente entenderá, pero voy a hacer un esfuerzo por autoexplicarme.

Recientemente he sido una autoexcluida sin saberlo. No es una casilla que clicas sin pensar cuando navegas en Internet. Es una decisión unilateral ajena sobre mi misma que me provoca una disociación del yo que no se salta un psiquiatra. Me someto a que me lo miren y me diagnostiquen.

Pues es así, gramaticalmente incorrecto como mínimo, convendrán conmigo. No hace falta ser una súper fan del soso de Benedetti para entender lo que es un eufemismo. Ponte que en tu comunidad-calle-AMPA-partido-parroquia decides dar una opinión distinta. No ya una opinión sino un análisis alternativo. Ponte que no gusta un pelo. Pues hala, te dicen que te autoexcluyen. No encuentro un diccionario ni de argot ni de nada que me calme. Hasta que recordé que un eufemismo es cuando para decir que te cortan la cabeza dicen que te autoexcluyen. El lenguaje, que tiene esos virajes.

Como tengo esta tendencia a relativizarme totalmente, no hago más que acordarme de Gila. Alguien ha matado a aaaaalguien... Y cuando me miro del otro lado, del excluido a secas, me da por pensar que es tremenda la falta de vergüenza, que es una vergüenza la falta de humanidad, que es inhumano la falta de autocrítica, que somos tan humanos...

Pero como el verbo da juego, he decidido que ahora voy a reflexivizarte el verbo, hasta inclinarte, referirte, reírte, pronunciarte, preocuparte y ocuparte, rendirte, rebelarte, sonrojarte, olvidarte, perdonarte. Y todo con mucho arte, eso sí: que la vida son dos días con o sin regla.

 

Si quieres autoincluirme, que sea aquí:

contacto@alternativaciudadana25m.org

 

 

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