
A Antonio Lorenzo Martín, de su lectura, también de sus otras cualidades, me viene la pasión y el interés de escribir.
Rafael Fuentes
[Miércoles, 21 de junio de 2006]
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A pesar de que fueron los méritos de la obra Sola bajo las estrellas y las cualidades de su autora Elimaida Vargas Paz , la razón que me ocupó, no pude sustraerme a contarle al público que asistió como se fraguó aquella historia. Como nació la idea de hacer, de la presentación de ese libro, un espectáculo cultural desarrollando un acto distinto. Y que, sin saberlo, habría de brindarme el protagonismo que la tarde noche del viernes, 16 de junio de 2006, suscribí a modo de prólogo.
Prólogo
Igual declinaba abril la mañana que Salvador Leal apareció buscando el calor de la amistad y el cortado. Y, después de mostrarme un libro que traía bajo el brazo, me contó como le habían pedido que organizara su presentación, y por qué le gustaría aceptar el encargo conduciendo una función cultural distinta, alejada de lo que es costumbre para este tipo de actos. ¿Tú que piensas? ¿Qué se puede hacer? –me preguntó Salvador. Antes de contestarle, me tomé el tiempo hojeando el libro que tenía en las manos: título, autor, editorial, argumento, año y país de impresión, número de páginas,... Luego, le dije: Sola bajo las estrellas, por Elimaida Vargas Paz. ¿Quién es? ¿Es de aquí? ¿La conoces? ¿Leíste el texto?
Entonces, fue cuando me dijo que sí la conocía, que era de Lanzarote, y su amiga e hija de un amigo, de Federico. Añadió que era el primer libro que publicaba y que lo hacía sin ninguna ayuda y con muchos sacrificios. Y aún no lo había leído porque era la primera copia que recibía la autora y que ésta le había dedicado. Él siguió rumiando la idea, en sus adentros, y yo retomé el libro. Lo estudié mientras escuchaba de fondo su conversación. Leí la primera página, la segunda, la tercera, la cuarta, la quinta, la sexta,... y así hasta la diecisiete.
Salvador, volvió a insistir pidiéndome que le diera ideas y proponiéndome participar en la presentación, al menos que le ayudara en los previos. Yo, intenté disculparme y escurrir el bulto diciéndole: No sé, tú conoces a mucha gente y tienes los recursos del teatro y manifiesta empatía con los alumnos del TEA y... Yo lo único que hago es escribir y apenas sé. Se me ocurre, y es lo único que podría hacer, escribir un prólogo para el libro, que no tiene.
Salvador, decidido, tomó el mando: ¡Vale! Tú haces el prólogo y lo presentas y las alumnas del TEA interpretan los diálogos y Toñín Corujo pone la música y...
De esta suerte me lo aprendí yo y de tal forma Salvador.
Capítulo I
Sola bajo las estrellas
«Eres como la noche, callada y constelada. / Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo» . Pablo Neruda
Aquel día que cuenta el prólogo, el de la conversación que posibilitaría esta presentación, mi amigo el actor se fue sin el libro, no permití que se lo llevara. Y, recién salió, proseguí la lectura de la página diecisiete. Sin reparar en las horas transcurridas, esa misma tarde terminé de leerlo. Después me detuve en la observación de las cubiertas que arropa y da carácter al texto. La portada está ilustrada por una bella imagen, de título “Adolescencia bajo las estrellas”, obra de la joven creativa Cathaysa Betancort Alfonso, amiga de la autora. En la contraportada rezan, como para abrir apetito, un par de párrafos que hablan del contenido.
Tere Escobar, que es mujer y madre y un día nos sorprenderá con lo que escribe, sintió mucha tristeza al leerlo. Ella me dijo, y son sus palabras: “Impactante desde su inicio. En primer lugar, lloré porque la soledad no solo interior, también física, es muy difícil para un adulto, cuanto más para un niño. Y, en segundo lugar, porque es leer un atentado a la inocencia de la niñez y de la adolescencia. Además, me indigné por el personaje de la madre y me horroricé ante el egoísmo y el desamor por su hija. Y sentí mucha rabia por la poca ayuda que le brindaron los que la rodeaban, que sabiendo lo que sucedía, no hicieron nada para apartarla.”
Por otro lado, Ylenia Calzado, chica joven y lectora voraz, dice: “Sola bajo las estrellas, desde el comienzo narra la dureza de una vida. Está escrito en primera persona e intercala el pasado con el presente. Y nos revela, una historia íntima, personal y no exenta de humanidad. Cecilia se desliza por el tobogán de su niñez hacia un foso de problemas adultos, que hablan de ella y que saben amargo. Elimaida Vargas, desde su juventud, ha sabido relatar una historia real con un toque de precipitación, la justa para entender que lo humano emana de lo impreciso de nuestros actos. En un mundo creado, alternando el dolor, supo dar vida a distintos personajes, sensibles, emotivos, sin ningún reproche y donde la fortaleza de Cecilia puso cotos a su irremediable destino.”
Capítulo II
Elimaida Vargas Paz
Encuadernar loas sobre la autora, fue labor que correspondió a Francisco Pérez Sicilia y al que, con su permiso, le sustraje el tiempo necesario de construir un párrafo para gloria de ésta, de Elimaida Vargas.
Quizá, lo mejor para saber de la sinceridad y honestidad de esa persona, sea bucear en sus ojos oscuros y brillantes. Incluso diría de ella, si pecara de padre, que es un sonriente puente hacia la lucidez por el que transitan curiosidad y conocimientos. Y, si quien hablara de sus cualidades fuera simpatía de abuela que quiere casar a la nieta, añadiría: sensible, cariñosa, entrañable, trabajadora, solidaria, mujer locuaz, amiga de sus amigos y.. ¡muy limpia!
A mí, de ella, solo me gustaría dar las gracias a Carmen y a Federico, sus padres: ¡Gracias por Elimaida Vargas!
Epílogo
Autores inéditos
«Bajo tu clara sombra / vivo como la llama al aire, / en tenso aprendizaje de lucero» Octavio Paz
Escribir un texto que concluya en forma de obra literaria, sea cual fuere el género de la misma, no es moco de pavo. Supone una inversión de vida que cotiza en horas robadas al sueño, a la familia, a los amigos, al tiempo. Sacrificios que, en el caso de un autor inédito, nunca finalizan hasta conseguir ver su obra publicada. Y, en una gran mayoría de casos, con grave pérdida en su economía.
Son dos, a mi juicio, los factores causantes de la frustración de un incontable número de éstos y de que sus trabajos no sean publicados. Por un lado, la falta de políticas institucionales de protección, fomento y divulgación de la actividad creativa y con apoyos específicos a los autores inéditos. Por otro, no existe un consumo definido de narrativa canaria, no hay demanda social de autores canarios. Asimismo por no haberse fomentado su lectura.
Para concluir, señalar una feliz coincidencia que, aún pudiendo parecer una falta de rigor programático, habla del potencial productivo literario que hay en la Isla. Y fue la presentación, esa misma noche en el CIC El Almacén, del libro 'Un ángel en el Barrio del Norte', de José María de Páiz, y al que deseo los mayores éxitos.