
A Antonio Lorenzo Martín, de su lectura, también de sus otras cualidades, me viene la pasión y el interés de escribir.
Rafael Fuentes
[Miércoles, 4 de enero de 2006]
[Barrios, puentes, avenidas y calles de Ciudad inventada]
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Es preciso y saludable hacer un breve recorrido por la sanidad en nuestra isla y detenernos en sus hospitales cimentados en penurias; es la preocupación, el trabajo constante, la lucha de sus habitantes a lo largo de estos siglos, quién consigue obtenerlos y dotarlos, invariablemente con carencias. Domingo de Guzmán Pérez Hernández, director del Hospital Insular de Lanzarote y médico, asumió la responsabilidad de esbozar su historia en un estimable trabajo que firma "Salud para todos: Un largo camino".
Pasan años de la conquista, en 1774 la labor, esfuerzos y voluntad de prohombres de la época, también la generosidad y donaciones de otros, fundan en la señorial e ilustre Villa de Teguise el primer hospital que funciona durante muchos años; termina desapareciendo. Fiebre amarilla, cólera morbo, falta de lluvias, malas cosechas, catástrofes de epidemias y hambre jalonan el discurrir del siglo XIX. La capital administrativa se muda hasta Arrecife y con ella el hospital, la institución. En 1884 Canarias vive una situación lamentable, no tiene médicos; Lanzarote, mejor dotada que otras, cuenta con dos en Arrecife. Durante el siglo XX el hospital conoce distintas ubicaciones en Arrecife. En Cabrerón -ayer frontera entre Tahiche Chico y El Lomo- y conocido como el Hospital Militar; actualmente calle de Pérez Galdós en Valterra. El quehacer, la gestión de un ilustre y la suscripción popular construyen en 1902 el Hospital de Nuestra Señora de Los Dolores, emplazado cerca del mar y frente a la recova, en la calle que sube hasta la iglesia; ampliado en dos salas, por el Cabildo de 1932, que destinaron a la atención sanitaria en beneficencia pasando las instalaciones originales a conformar la Casa de Asilo de Ancianos.
Sin embargo, reclamado de antes -voluntad que recoge el Cabildo de 1913 en sus actas fundacionales- hasta 1950 no se inaugura el Hospital Insular de Lanzarote, el primero proyectado como tal; con medicina y cirugía y maternidad. Desde aquel momento mejoran las condiciones de la población y la prevención y educación sanitaria son efectivas. En la década de los setenta la Seguridad Social crea su propia red de instituciones sanitarias y abre la Residencia Sanitaria Virgen de Los Volcanes, sin proyecto definido de hospital; después de efectuar reformas y obras de adaptación en la Casa del Mar, hospedería para marineros de paso y otras dependencias administrativas del Instituto Social de la Marina y de uso social, camarín ocasional de la Virgen del Carmen en tránsito hacia Puerto Naos o viceversa; calle de Pérez Galdós en Valterra.
Demorado e insuficiente y con un coste de 1.500 millones de pesetas entre obras y equipamientos, nace el 14 de abril de 1989 el Hospital General de Lanzarote; construcción que la ciudadanía demandaba desde principios de los ochenta con manifestaciones, artículos en prensa, asimismo hipotecando la salud; el discutido emplazamiento, en una parcela estrangulada con accesos inconvenientes, dificultaría futuras y previsibles ampliaciones; de la misma forma incongruente el número de camas ofertadas, 161 cuando la idoneidad hablaba de alrededor de 300 en 1983, según ratios de la Organización Mundial de la Salud, OMS; sometido desde su inauguración a continuas reformas.
En la actualidad se ejecuta la tercera y última fase del plan de ampliación y mejora, desarrollado por la Consejería de Sanidad, iniciado en enero de 2000 con un importante retraso en el tiempo; los trabajos concluirán en el primer semestre de 2008; las obras finalizadas, otras en curso y los equipamientos necesarios suponen una inversión total de 45.663.000 euros, 7.598 millones expresado en pesetas, lejos de los 30 millones de euros previstos inicialmente; igualmente alejado del indicador estimado por el Servicio Canario de la Salud -Indicadores hospitalarios de Canarias 1994 - 2002- que arrojaría un saldo a día de la fecha de 758 camas necesarias frente a las escasas 292 que se consolidarían, de aplicarse las ratios de la OMS la deuda sería mayor. El proyecto, que ha sufrido distintas correcciones en sus años de ejecución, se olvida de instalaciones básicas como la lavandería; alguien en el momento más oportuno aparecerá con una, tiempo al tiempo.
Un hecho inalterable a lo largo del camino de la sanidad insular son los desvelos tenaces de hombres sin igual y las quejas de los vecinos por las infraestructuras hospitalarias; Don Gaspar Rodríguez Carrasco, Don Agustín Rodríguez Ferrer y otros ánimos por los pretéritos hospitales de Teguise; Don Manuel Miranda Naranjo y más prójimos por el Hospital de Nuestra Señora de Los Dolores; la sociedad civil por la Residencia Sanitaria Virgen de Los Volcanes y en manifestaciones por el Hospital General; acostumbrados de siglos a la inoperancia política.
Ahora, que vuelven a vendernos el estropeado discurso del déficit histórico en infraestructuras sanitarias, sería sano recordar quiénes han representado a Lanzarote en el Parlamento y señalarles sin rubor como responsables de la privación; su actuación en conjunto puede establecer unos presupuestos distintos, incluso más solidarios; la excusa es mercenaria "acato la disciplina del partido". Inmersos ya en la era de la sanidad mediática, la que se gestiona en los medios -que no digo esté mal-, lo propio es afrontar con rigor el debate que se impone, un nuevo y necesario Hospital; el Anuario estadístico de 2004 del Centro de Datos del Cabildo cifra en 176.262 la población total a uno de enero de 2005; razones sobran.
Tuvo esta isla un prócer de la sanidad y de otras ciencias y filosofías, que fue director del antiguo Hospital de Nuestra Señora de Los Dolores y de la Escuela de Artes y Oficios y del Hospital Insular. Meritorias y afamadas plumas, otras modestas, historiaron su vida, su obra, sus otras cualidades, Hijo Predilecto. Pocos la entienden y divulgan como Ramón Pérez Hernández. En justo homenaje lo adecuado, lo correcto es que lleve su nombre, Hospital General de Lanzarote Doctor José Molina, el médico de Lanzarote, en alguna ocasión político, siempre gestor.
Desde el Hospital General de Lanzarote Doctor José Molina, que es barrio en Ciudad inventada, parte la avenida de Blanca Fraguela Gil, la gerente de Lanzarote, también médico, mejor gestor.
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