
Manuel Riveiro
[Miércoles, 19 de agosto de 2009] [08.05]
PSOE y Coalición Canaria se lo han tomado con calma para formalizar un acuerdo de gobernabilidad que se daba por hecho desde hacía tiempo. Tal es así que han tardado casi dos semanas para registrar en el Ayuntamiento de Teguise una moción de censura que habían firmado ante notario el 5 de agosto. Síntoma del ritmo funcionarial, del ‘vuelva usted mañana', que ha echado profundas raíces en la política lanzaroteña. Se trata de un matrimonio de conveniencia, por lo que pueden esperar sentados a que den cuenta a la ciudadanía de su programa político y sus proyectos para lo que queda de legislatura.
El nuevo pacto volverá a situar en la Alcaldía de Teguise al que fue su inquilino durante 16 años, Juan Pedro Hernández. Si nada se tuerce, en breve se volverán a consolidar mayorías estables en el Cabildo y en los ayuntamientos de San Bartolomé y Tías, donde la suma de los cargos públicos socialistas y nacionalistas es suficiente para gobernar. El puzzle en Arrecife es más complicado, porque a priori sería necesario echar mano de un tercer partido. Ni el PP ni el PNL parecen candidatos a día de hoy, así que nadie debe descartar un gobierno en minoría hasta final de legislatura buscando la complicidad de AC.
La primera consecuencia de la instauración de este nuevo orden local es que el jefe de filas del PSOE lanzaroteño, Carlos Espino, aleja la posibilidad de rebeliones internas, que sin duda se habrían producido en el caso de perder el poder. No será gratuito: el PSOE tendrá que pagar el peaje de la pérdida de credibilidad. Y es que los socialistas se han llenado la boca hablando de “ética” y “moral” para repudiar a todo aquél con carné de afiliado del PIL después de la 'Operación Unión', pero en diez días entregarán el bastón de mando en La Villa a un imputado por prevaricación urbanística.
Aunque la memoria en Lanzarote es frágil, no lo es tanto como para olvidar que en noviembre de 2006 el propio Espino se dirigió a la UDYCO (Unidad contra la Droga y el Crimen Organizado) con un exhaustivo informe jurídico bajo el brazo en el que se resaltaban los detalles de las ilegalidades urbanísticas autorizadas por Juan Pedro Hernández en Costa Teguise, contra el que unos meses más tarde se querelló. Con cara de no haber roto un plato, los tribunales de justicia han anulado ya licencias con su firma para un total de siete complejos turísticos con sus 3.409 camas.
El nuevo pacto también tendrá repercusiones en el seno de Coalición Canaria, donde las tensiones han sido continuas en los últimos dos meses entre los partidarios de cerrar un acuerdo con el PSOE –donde se sitúa por ejemplo a Mario Pérez o Pepe Torres- y los que abogaban por dar aliento a un PIL moribundo –identificados claramente con Suso Machín- echando mano de la unidad nacionalista. Es más, en CC se han planteado la cuadratura del círculo: apoyar ahora a los socialistas pero dejar abierta la puerta trasera al PIL para que la soldadesca que quede del partido de Dimas Martín se integre antes de las elecciones de 2011. Lo dicho, la cuadratura del círculo.
manuelriveiro@diariodelanzarote.com
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