EL OBSERVATORIO

 

La batalla por Arrecife

 

Manuel Riveiro

[Lunes, 12 de marzo de 2007]

 

 

 

 

 

 

 

Pues ya están todos. Con la designación la pasada semana del candidato de Alternativa Ciudadana, Ginés Quintana, todos los partidos políticos -salvo el comando que lidera Pedro Hernández- ya han desvelado quiénes les representarán en la contienda por asaltar la casa consistorial el 27 de mayo. Algunos, como el PSOE y el PP, han apostado por veteranos como Enrique Pérez Parrilla y Cándido Reguera, que han conseguido mantenerse en el alambre durante décadas y cuya presencia deja al aire las dificultades de muchos partidos políticos por encontrar relevos con un mínimo de solvencia.

Reguera, que anhelaba ser el candidato popular al Cabildo, ha terminado por excitarse con la idea de convertirse en el Gallardón (o en el Soria) que a su juicio necesita Arrecife para liberar a la ciudad de "los rojos". Más bien, del "modelo del Partido Socialista" que el diputado dice que está instaurado en la capital y extramuros "desde hace 15 años". En esa misión está. Trae de Madrid, donde mora de martes a jueves, las recetas liberales y la destreza en el manejo de una técnica sorprendente: repetir que la culpa de la decadencia de Arrecife es del PSOE aunque el último alcalde que empuñó una rosa fue José María Espino allá cuando.

Enrique Pérez todavía no ha recogido los guantes que a diario le lanza al rostro el candidato del PP, pero a fe mía que terminará entrando al cuerpo a cuerpo. Vamos que si entrará. Aunque el mayor enemigo que tendrá en los próximos comicios el eterno presidente del Cabildo es la soldadesca que pueda reunir el despechado Miguel Ángel Leal para boicotearle la campaña. Para evitar deserciones en el futuro, Pérez Parrilla -tras cuatro años en la reserva, donde, afortunado que es, lo malo se olvida y lo bueno se mitifica- se ha rodeado de un puñado de fieles que no parecen sobornables por cantos de sirena.

Y hablando de María Isabel Déniz, entre viaje y viaje a Santa Cruz, se dedica a vender maquetas que poco o nada le deben de interesar al vecino que no tiene acera, la bombilla de la farola fundida y años (cuatro concretamente) esperando a que le toque al timbre su amada alcaldesa, y no para decirle lo guapa y conjuntada que sale siempre en las fotos precisamente. La candidata de Coalición Canaria lleva unos cuantos días ocupada en dejar bien atado un asuntillo que todavía tiene pendiente, cual es el del Plan General de Ordenación Urbana, que a más tardar la próxima semana llevará a Pleno para su aprobación. Se dice -la gente que es muy mala- que contará con la solícita ayuda de la Nuria y la Emilia y, "si los informes son positivos, etc, etc...", con los votos del PP. Así al menos se le ha entendido decir a Cándido, que si lo de ser el Gallardón arrecifeño no le sale, da la impresión de que no le importaría sentarse a partir de mayo a la diestra de María Isabel en la parte noble del Salón de Plenos.

Claro que la aritmética es muy puñetera y todo hace indicar que la suma de CC y PP es escala corta para llegar hasta el despacho de la Alcaldía, con lo que flaco favor se están haciendo ambos presumiendo de amorío tan pronto. Para ese objetivo, ser alcalde o alcaldesa, cobran especial importancia el resto de partidos. El PIL, a pesar de haber visto como se reducían los efectivos de su ejército, seguirá llevando el estandarte con el rostro de Dimas Martín, quien, cual Cid Campeador, puede que gane batallas después de estar no muerto sino encarcelado por malversación. Por lo menos terminó por convencer a Antonio Hernández para que abandonase un poco el rent a car y se decidiese a tomar parte en la aventura.

Otro que luce alguna cicatriz política en su enrojecido -por lo de cangrejo- cuerpo es Pedro de Armas, candidato del Partido Nacionalista de Lanzarote (PNL). Está el hombre ansioso de probarse en buena lid contra sus antiguos camaradas de Coalición. Le enciende la rabia contra ATI "y sus medianeros" pero le distraen demasiado las andanzas de su general en los reinos del Sur y el hombre se ve abocado a dar la cara por la cuestionada política urbanística de su compañero bien en las entrevistas de la primera hora, las tertulias de la sobremesa o las trincheras de los foros de internet.

Una de las claves de la batalla electoral que se avecina será comprobar si Alternativa Ciudadana nota demasiado la reciente escisión en la tropa. Ginés Quintana, con apenas dos años de concejal y muchos como director de escuela (que no academia militar), ocupa el primer puesto que hace cuatro años pertenecía a Andrés Barreto. Es novato pero presenta como avales su trabajo en la oposición municipal, cierto pragmatismo, interiorizada la prioridad de "humanizar la ciudad" y capacidad para debatir, una característica que le reconocen incluso sus adversarios.

Y por último, el Centro Canario otrora Nacionalista y su candidata, Soledad Martín. ¿Soledad Martín?

 

manuelriveiro@diariodelanzarote.com

 

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Alternativas que se enfrían - [Viernes, 9 de marzo de 2007]

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