
A pesar del desprecio y negativa de la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (FEDAC), Juan Betancor no se cayó de una tunera. Si bien es cierto que un día, de grande que lo tiene, se le rompió el corazón. De esto sabe mucho Niño, de apellidos Presa Canario, que...
A este emigrante no le resulta fácil resumir su vida, ni los dolores de la gente que está, que llega o se va, sin subestimar alegrías. Quizá por esto, guste o disguste, la traduce con humor en un dibujo. Aunque todo lo que calla bien podría ilustrar tantas historias como vidas tienen los gatos.
Ayudar es su cultura, también el ‘cultivo' y ‘crianza'. Ha adquirido una obligación in sólidum con la vida, de tal modo que vive adherida a las circunstancias, causas o empresas de otros. Así coopera, auxilia, socorre... La solidaridad tiene alma y nombre de mujer, se llama Antonia Solano.
Víctor no sumaba un lustro en el haber de su existencia el día que se inició en la pintura para despuntar como alevín de artista. Así, apenas contaba 11 años de edad cuando realizó su primera obra de calidad. Después, los beneficios de una beca le abrieron las puertas de un internado en Cáceres. En 1995, con 17 años abandonó los estudios para encomendarse al arte.
En 1982 conoce Lanzarote, el paisaje que para él es musa y energía. Y, desde entonces, Carlo Barsotti, actor, director y guionista de cine -traductor al sueco de Darío Fo- profesa lealtad a este Volcán que le conmueve. La causa y devoción que en 29 ocasiones lo ha devuelto a la Isla en los últimos 24 años.
Contaba cinco años de edad cuando se entretenía con una guitarra, construyendo músicas con notas arrebatadas a las cuerdas, sin pisarlas. Aprendió de observar a Pedro Orosa -Perico- tocar el timple, la guitarra o la mandolina, igual el músico autodidacta de más nivel que ha conocido. La Barbería que su padre abrió junto a La Plazuela hacía de improvisado taller de música...
Si hay diez semejantes que conocen la Isla palmo a palmo, Antón no hace el número once. Y, cuando esgrime razones y argumentos para explicar el porqué de su apego a este lugar, confiesa que Lanzarote engaña y en pocos sitios el paisaje da tanto de sí. También dice que vivir en este Volcán lo reconcilia con la existencia y lo hace mejor persona.
Aún llevaba pañales cuando inició su "carrera artística" armando el dibujo que encaminaría su primer paso. Así, apenas se sostuvo sobre sus pies, para "alegría" de sus padres y de las paredes de la casa familiar, se aplicó de precoz grafittero. Más tarde, descubre el papel que registraría en dibujadas centenas los trazos de su infancia. El aprendizaje y práctica de la lectura le convierte en devorador de cuentos, aquellos que anteponen la ilustración al texto. De ahí nace la técnica que une las pasiones de su vida: el dibujo y la escritura.
Paseó la vida y el bagaje de su existencia por varias ciudades de Suramérica y Europa. También proyectó su pintura en más de cuarenta y cinco exposiciones por todo el mundo, desde Chile hasta Suecia. Tenía 22 años cuándo su obra comienza a formar parte de museos y colecciones internacionales, públicas y privadas: Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Buenos Aíres, Colección de Arte Latinoamericano de la Essex University, Inglaterra.
Un piano y un violín, que había en casa de su abuela y que tocaban los tíos, serían precursores de la armonía que musicaría su vida. "Made in China", ponía en el timple canario que un día le regalaron y al que dedicó tantas horas que necesitó años para contarlas. Así, tocó en la rondalla del barrio y con un grupo de coros y danzas de esta capital. Más tarde, principiando los ochenta, y en el Parque Nuevo que también diseñó César y cierto día desapareció, con un grupo de "peludos", acariciaba temas de Bob Dylan, Taburiente, Santana, Creadence...
Víctor Hernández, de palabra fácil y sonrisa cercana, relata en esta entrevista su compromiso con las artes escénicas, sus experiencias como monitor de teatro y su labor de gestor de la Muestra de Teatro de Mogán. Festival de teatro amateur que se celebra desde 1994.