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El Banco de la Concepción y los sueños tercos

 

M.J. Tabar

[Viernes, 21 de diciembre de 2012]

 

 

 

Vídeo: De la Cruz.

Corales blancos, cigalas, merluzas, rapes de cabezas rotundas, tiburones martillo y delfines mulares habitan el Banco de la Concepción, una montaña submarina de 2.000 metros que se alza bajo el océano Atlántico, a 70 kilómetros al Noreste de Lanzarote.

A unas cinco horas de travesía desde el Puerto de Órzola, los delfines, que nadan en manada, anuncian que hemos llegado a un sitio con una elevada densidad de especies marinas. Es el Banco de la Concepción, uno de los diez lugares investigados por el proyecto Indemares y que reúne todos los avales para ser declarada área marina protegida.

Entre 2011 y 2012, la bióloga Marisa Tejedor participó en dos campañas científicas que se desarrollaron en estas coordenadas de despampanante biodiversidad. Fue a bordo de los buques oceanográficos Ángeles Alvariño y Miguel Oliver, en un proyectodirigido por el Instituto Español de Oceanografía y en el que participó la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario (SECAC).

Las 14 horas diarias de observación, realizadas durante 20 jornadas consecutivas, revelaron la presencia de comunidades de delfines mulares con crías. Este cetáceo -que goza del máximo grado de protección en los reglamentos europeos- se alimenta en el Banco de la Concepción, una extraordinaria fonda marítima que de tener catalogación luciría al menos tres tridentes.

El delfín mular comparte restaurante con las pardelas cenicientas, las tortugas bobas, las cigalas (única área marina deCanarias que habitan, junto al Archipiélago Chinijo) y hasta seis especies diferentes de tiburones. Entre ellos, el blanco.

Marisa Tejedor a bordo del buque oceanográfico.

“Como todos los montes submarinos, presenta una gran biodiversidad por los afloramientos que se producen a su alrededor”, explica esta científica segoviana, con seis años de experiencia como conservadora en la SECAC y responsable de la Red Canaria de Varamientos en Lanzarote y Fuerteventura. Las corrientes oceánicas chocan con el cantil y provocan que las aguas frías y ricas en nutrientes afloren en la superficie. El menú de plancton atrae a pequeñas presas y estas, a grandes depredadores.

A pesar de que el Banco de la Concepción es una zona tradicional de pesca, hasta hace poco no existían apenas referencias científicas sobre ella. A mediados de los 70, una campaña soviética descubrió especies nuevas para la ciencia. Hace una década, la asociación ecologista WWF advirtió de que los petroleros realizaban vertidos de hidrocarburos en los alrededores del banco. Peor aún que los efectos del tráfico marítimo internacional, son los daños que dejan a su paso la pesca intensiva y abusiva: los barcos arrastreros de profundidad, los palangreros de superficie y los marrajeros.

La pesca insostenible, agresiva y al por mayor no respeta cupos y actúa sin castigo porque el Banco no está amparado por ningún grado de protección. “Los límites no están marcados y las administraciones no se ponen de acuerdo”, dice Marisa. ¿Qué franja pertenece a Marruecos y qué parte pertenece a la Zona Económica Exclusiva de Canarias? No hay quorum. No se regula. No se protege. “Si se incluye en la Red Natura 2000, puede que consigamos protegerlo. Los pescadores de las Cofradías de Lanzarote y Fuerteventura, que siguen utilizando artes de pesca artesanal son los principales interesados”.

La posibilidad de usar, disfrutar y rentabilizar la biodiversidad suele ser condición sine qua non para que una Administración invierta en ciencia. “La investigación te permite conocer los valores de un área, tanto naturales como los potenciales económicos. Si garantizas una buena gestión en el área, puedes obtener muchos beneficios a largo plazo. Si no hay investigación, ni control, el área termina por perder todos sus valores”, argumenta Marisa. “Hay que saber en qué planeta vivimos, para apreciarlo y conservarlo. Y hay que empezar ya”.

La acuicultura es uno de los campos de la investigación menos desarrollado, “a pesar de que sabemos que es el futuro”. Aún no se ha conseguido reproducir pulpos en cautividad, porque no se conoce del todo su ciclo de reproducción. Se capturan pequeños y se engordan. “La acuicultura debe dejar de considerarse un gran negocio rápido y temporal, para ser un trabajo estable a largo plazo”.

Grupo de ornitólogos.

Desde Órzola parten numerosas expediciones de ornitólogos para censar y fotografiar los espectaculares paíños (desde el común, hasta el ventinegro, el pechialbo o el boreal), pardelas y especies más raras de ver como el págalo polar (que nunca se arrima a Europa) o el rabijunco etéreo. La organización SEO Bird Life ha pedido que la zona se declare Zona de Especial Protección para las Aves.

En Canarias pueden verse 30 de las 86 especies de cetáceos conocidas en el mundo. Una docena de ellas han convertido el Archipiélago en su casa. El resguardado suroeste de Tenerife y Gran Canaria ha consolidado el avistamiento de animales como industria de ocio y divulgación. Algo más complicado de lograr en Lanzarote, por la exposición constante de la isla al viento.

Tropezar con un cetáceo es una lotería con premio seguro, pero requiere tiempo. En las mismas orillas del Castillo de San Gabriel, con suerte y prismáticos, el 1 de enero de este año que termina se pudo apreciar una impresionante manada de calderones a escasas millas de la costa. Algo inaudito en otras costas del mundo. A partir de la tragedia de 2002, cuando se produjo un varamiento masivo de zifios, muertos por los efectos de los sonares militares, la ciudadanía canaria empezó a tomar algo más de conciencia de estos animales.

La SECAC cerrará su sede en Puerto Calero en enero de 2013 y el equipo de científicos de la ONG tomará diversos caminos. “Hibernamos por falta de fondos”. Marisa se dedicará a investigar la osteología de los pequeños cetáceos de Canarias, todavía muy desconocida. “Siempre me fascinó el mar, no sé por qué, habiéndome criado tan lejos de él”, dice esta segoviana. “Pero lo intenté y lo conseguí. La pasión me viene desde pequeñita. Uno tiene un sueño e intenta perseguirlo. Así funciona”.

Charrán común.

Pardela cenicienta.

 

 

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