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Del leito al salami, pasando por las chinegua

 

M.J. Tabar

[Viernes, 9 de marzo de 2012]

 

 

 

Marcial Morera, fundador de la Academia Canaria de la Lengua.

Somos lo que hablamos. El habla canaria no es sino el resultado del andaluz que llegó a Lanzarote en el siglo XV a través de los puertos de Sevilla y Cádiz, y de la poderosa influencia que ejercieron los portugueses en Lanzarote (fueron ellos quienes pusieron en marcha la actividad económica insular). Hoy viajamos a lomos de las palabras, con Marcial Morera, doctor en Filología Hispánica, profesor de Español de Canarias en la Universidad de La Laguna y fundador de la Academia Canaria de la Lengua.

La madre Casanova, una monja que impartía latín y griego en un instituto majorero transmitió a Marcial Morera el amor por la lengua y sus engranajes. En 1976, Marcial quiso matricularse en Filología Inglesa en La Laguna, pero al no tener suficiente nivel de inglés, cambió a Hispánica. No se equivocó y el profesor Ramón Trujillo, una autoridad en la semántica léxica y gramatical española, terminó de confirmar su voc a ción.

Sentados en un sofá estampado de tres plazas, que antaño estaba en el Palacio Spínola y ahora participa de la puesta en escena del Teatro Manuela y Esperanza Spínola, consultamos al conferenciante qué factores intervienen en el desarrollo de una lengua. Es decir: ¿cómo el español andaluz, termina siendo el canario que es hoy? “Lo más determinante es la procedencia de los habitantes del Archipiélago: los europeos que vienen a Canarias, proceden de Andalucía, no de Castilla”. Y eso es fundamental para comprender el suave seseo canario, establecido en los paladares de las islas desde el siglo XV.

Otro factor importantísimo es el medio natural. Cuando descubrimos por primera vez plantas o animales nunca vistos antes, debemos nombrarlos. Así nació el 'pejeverde' (formado por el canarismo 'peje' –referido a cualquier pez- y por el obvio y maravilloso tono chillón de este pescado.

El contacto con otros pueblos también fue fundamental. Así, el habla canaria está cuajada de portuguesismos ('enchumbar', 'maresía' o 'engodar' que viajan de Portugal a Canarias, aquí se aclimatan, y luego pasan a Cuba y Puerto Rico) y guanchismos, tomados del bereber insular ('gofio', 'baifo', 'tajinaste'). Mucho menos importantes fueron los prestamos del francés antiguo que hablaban los normandos (‘malpaís') y del inglés ('queque' del anglosajón 'cake', 'naife' del término 'knife' y 'chinegua' –variedad de papa- de 'King Edward').

Desde el punto de vista lingüístico, tanto Lanzarote, como Fuerteventura son pueblos de Gran Canaria. Con la salvedad de que en nuestra isla, la más oriental del Archipiélago, el habla es un poco más arcaizante y tiene un vocabulario marinero y campesino considerablemente más rico. Para ahondar en las peculiaridades del español hablado en Lanzarote, Marcial Morera, nos remite a un estudio fundamental elaborado por Manuel Torres Stinga (‘El español hablado en Lanzarote', una publicación editada por el Cabildo insular en 1995).

Hasta hace 50 años, los antiguos de Fuerteventura mantenían todavía la distinción vosotros/ustedes, empleada en Canarias hasta el siglo XVIII y que en muchos pequeños núcleos de población aún pervive. “¡Sentáis vos!”, gritaban los mayores para mofa de los más chinijos. “En La Gomera se sigue manteniendo la distinción entre vosotros y ustedes, y no tienen nada que ver con el aparentar hablar fino”. Lo mismo ocurre en el sur de Tenerife, desde Arafo, hasta la parte más meridional de la isla, o en el barrio de Mirca (Santa Cruz de la Palma).

Conocer la historia del vocabulario marinero español pasa necesariamente por sumergirse en una aventura transatlántica. Empieza a necesitarse cuando el español llega a Canarias, y sobre todo, cuando conquista América. Hasta entonces, el aragonés denominaba las técnicas marítimas practicadas en el Mediterráneo. Pero el Atlántico eran palabras mayores... y nuevas. “La climatología, la fauna y flora... todo era diferente. Y quienes adaptan las técnicas de navegación son los portugueses, y traen ese conocimiento a Canarias, donde se integra con el español. Antiguos canarismos ya no lo son porque se han generalizado al español”.

Existe algo fascinante y creacional en el momento en que la Real Academia incorpora nuevos términos a su diccionario. Hace dos años, 'aeromoza' y 'guay' se oficializaron, y su significado ya podía consultarse en el gran compendio. Pero, ¿qué hace falta para que un término se generalice y sea aceptado por los catedráticos? “Lo primero: que tenga prestigio social y que esté vinculado a un objeto nuevo al que tenemos necesidad de nombrar. Así surgió la palabra ‘salami', por ejemplo. El español lo recibió del italiano y lo adoptó porque lo necesitaba para diferenciar distintos tipos de salchichón”. Ni más ni menos.

Conferencia en el Teatro municipal de Teguise.

En Lanzarote convivimos más de 40 nacionalidades diferentes, con expresiones dialectales y vocabularios heredados que se mezclan, explican, confunden... ¿Cómo evolucionará el habla canaria con la multiculturalidad? Marcial está convencido de que lo más definidor, pronunciación y gramática, no cambiará. Pero sí nos encontraremos con nuevos añadidos a nuestro vocabulario. Obtenemos la misma respuesta para cuando le consultamos por la influencia de las nuevas tecnologías y la globalización en el lenguaje.

Pero existe algo que sí puede llegar a homogeneizar el habla canaria, a hacerla más parecida al español, menos peculiar. Se conoce como “nivelación lingüística con la norma castellana”. Acomodarnos a la lengua estándar, el español, está haciendo que se pierdan algunas características del dialecto y que se adopte por ejemplo el leísmo, algo que era desconocido en el Archipiélago (a excepción del de cortesía).

“Las actividades tradicionales –agricultura, pesca...- de donde procedía gran parte del vocabulario canario están despareciendo. Nos dedicamos a los servicios, que son iguales en todas partes”, explica el catedrático. Eso sí puede conducir al olvido de la rica terminología canaria. Poco ha ayudado además que apenas existieran escritores que usaran en sus obras literarias el español de Canarias. Otros lo usaron únicamente para poner voz a los marginales y los pobretones. Menos ayudó todavía a propagar y a dignificar el habla canaria, que algunos maestros de escuela dijeran a sus alumnos que el español hablado en Canarias era cosa vulgar.

Marcial Morera se encuentra trabajando en la realización de un Diccionario General de Canarismos (la edición básica ya se publicó), y compagina esta labor con la investigación sobre las raíces léxicas del español que desarrolla en la Universidad de La Laguna.

 

 

 

 

 

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