M.J. Tabar
[Viernes, 20 de enero de 2012]
Vídeo: De la Cruz. |
Quizás no lo sepan en FITUR, pero sí en los foros musicales más importantes de Europa: en Lanzarote existe una promotora y colectivo musical, Natura Electric Party y Picon Group, que desde 1995 y 2010 respectivamente, difunden y construyen la cultura de la música electrónica. A falta de local que apueste por este género –híbrido, arriesgado y fascinante, como se juzgó al jazz en los años 50-, las sesiones suenan al aire libre, entre volcanes, y en fiestas privadas.
Daniel Bartolomé Quilez (Zaragoza, 1975) siempre salió de marcha con amigos mayores. Así conoció los ritmos que empezaban a sonar en la Florida (Florida 135), un templo de la música electrónica en la Fraga de los años 80 y 90, la primera discoteca de España que junto a Madrid y Barcelona apostó por esos ritmos raros que algunos ya intuyeron en la música indie. Del pop-rock, a la llegada de los sintetizadores y las cajas de ritmo. Llegaba una nueva era.
La primera sesión de DJ Sinkro fue en Lanzarote, en la cabina de la Maui, el último día de existencia del club. “No necesitaba ser músico para interpretar la música. Veía, observaba y sobre todo... bailaba, sentía la música”, explica Dani, en una mañana de sol invernal, frente al mar. Así surgió su avatar profesional: DJ Sinkro, por la armonía de sus movimientos en la pista de baile.
Sus nueve años de experiencia como operador de cámara en Televisión Española –“todos esos cables y botones”- le animaron a dar el paso definitivo: de disfrutar la música, a crearla. Se compró un plato de quinta mano, y empezó a probar: “Pinchaba encima de un casete, mortificando a mis compañeros de piso, hasta que empecé a cuadrarlo”. Sincronizaba. Sonaba. Prueba superada y decisión irrevocable de comprarse un segundo plato.
Las vacaciones de sus siguientes años consistieron en viajar a Madrid, Barcelona (Verdes Records) y Londres (esas tiendas diminutas del Soho...) para descubrir nuevas músicas y comprarse descomunales cantidades de vinilos, que hacían de la facturación de su vuelo de regreso una pelea constante con la báscula, y el consecuente pago por exceso de equipaje. Pero la compra lo merecía: su sonido, el olor a cartón de su funda, el paisaje de su galleta (círculo central del disco)... Dani nos invita a que hagamos la prueba de poner un mp3, un CD y un vinilo al mismo volumen, y que nuestros oídos juzguen.
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Foto: James Mitchell. |
DJ Sinkro suministraba vinilos a muchos de los DJS de Lanzarote, con los que trabajaría en Isla Tortuga, un local de Puerto Naos en el que durante 5 años sonaron sus sesiones y las de Hugo Ciprés, Yeray Tremps, Fran Mix y Fernando Luca de Tena (DJ Surfer). Felices fines de semana llenos de sincronía, experimentación y cuerpos bailando sin más límite que el mínimo que impone la seguridad colectiva del local.
Ya se había conformado un grupo de DJS y aficionados al techno, al trance, al electro y al house. Jóvenes y personas de mediana edad (muy poca chavalería) que sabían discriminar entre el 'chumbachumba' y la música. Con ese sustrato nació Natura Electric Party, un proyecto de Dani y de Fernando Luca de Tena, que en sus inicios se concentró en organizar encuentros de música electrónica al aire libre, a falta de un local privado donde poder desarrollar esta cultura musical. Para su primera ‘rave', eligieron un rincón paradisíaco de Masdache, y montaron la fiesta entre volcanes, bajo un manto de estrellas.
“El jazz te atrapa, te engloba... Algo parecido pasa con esta música”, nos cuenta Dani. Con la salvedad de que el paisaje humano y sonoro que genera pone en guardia más fácilmente a las autoridades. En una de sus primeras fiestas, pidieron permiso para organizar un asadero de cumpleaños para 100 personas, junto a un volcán. El Ayuntamiento lo concedió. Pero al finalizar la noche, el cumpleaños alcanzó los 1.000 asistentes. La Policía Local tuvo que caminar 3 kilómetros para recriminarles in situ porque el acceso estaba cortado con la enorme cantidad de almas y vehículos que acudieron a la llamada festiva. Nunca se llegó a dar curso a una denuncia, porque la organización no se llama Natura en vano: “Nos preocupamos por dejar el lugar igual o mejor de lo que estaba antes”.
Únicamente 13 de las 37 fiestas les reportaron algún beneficio económico; “nunca suficiente para pagar el esfuerzo invertido”. La organización aporta equipos de música y de iluminación, disfraces para los asistentes y un equipo de seguridad encargado de evitar agresividad, no de provocarla. El respeto forma parte del concepto de estos encuentros con la música, que desde hace unos años tienen su sede en la Casona de Tao, o “la casita del volcán”, como la conocen en la Península.
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Foto: James Mitchell. |
A lo largo de este tiempo, además de digitalizar sus casi 3.000 discos, DJ Sinkro ha dado un nuevo paso: crear el sello discográfico NEP-REC (Natura Electric Party Records) que en 2013 alumbrará una selección de los mejores temas de DJS locales (Ramón, Yetur, Sebas...). A lo largo de estos años, Dani se ha cobrado este trabajo con comentarios, felicitaciones y acuerdos de colaboración. Sin temor a ser cursi, certifica que ha llorado y ha visto llorar más de una vez. La culpa de la lágrima: la felicidad que proporciona combinar una sesión de baile, en un entorno de belleza inclasificable y con gente amable.
Hace dos años, Daniel Bartolomé y Olga Siverio crean Picón Group, un colectivo que plantea traer a Lanzarote a artistas nacionales e internacionales, a los que primero ojean en festivales de la talla del Sonar. Ya han estado aquí Cora Novoa, Henry Saiz (uno de los más internacionales) y Marc Marzenit, promesa desde los 10 años y el más cañero. Para 2012, tienen previsto, entre otros, a Marc Dosem.
La presencia de estos primeros cabezas de cartel en la isla ha provocado una avalancha de comentarios, mails y propuestas para tocar en Lanzarote. Precisamente porque ha corrido la voz de que en esta isla, chica pero matona, se trata con exquisitez a los músicos que vienen a trabajar: alojamiento en una villa de lujo, excursión al Volcán del Cuervo, degustación de manjares frescos locales, vinos de la tierra, y un largo etcétera de comodidades para unas vacaciones inolvidables.
La última vertiente de DJ Sinkro es la de promover eventos culturales globalizadores, heterogéneos, que den prioridad a la cantera musical lanzaroteña (amplísima) y que impliquen a muchos gustos; algo que se echa de menos en las programaciones institucionales, cortadas siempre por el mismo patrón. La cita va a llamarse Lavagroove, y se celebrará el 6 y 7 de abril en la Playa de Guacimeta. Será un festival en el que tendrán cabida todo tipo de bandas y tendencias, que están seleccionándose durante estos meses. Los cabezas de cartel vendrán de Las Palmas, Barcelona y Sevilla, y habrá una sección infantil con juguetes de viento a la orilla del mar, cometas, hinchables y una golosa oferta de ocio.
Entre proyecto y proyecto (también tienen su sello el Guacimeta Summer Festival y el Playa Honda Festival), DJ Sinkro pincha también música de los 80 (New Order, The Cure, Depeche Mode, Front 242...) en muchos de los eventos deportivos que se desarrollan en esta benigna isla, tan llena de energía. Reconocerán sus sets porque su música es arrolladora, progresiva, porque sabe templar la pista, ser un poco psicólogo con los pálpitos del recinto, porque propone una atmósfera envolvente... Lo saben en muchas salas de Barcelona, Gerona, Zaragoza y Fuerteventura.
Es el cave sound, el sonido de la cueva. Ojalá lo escuchen en FITUR.
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Foto: James Mitchell. |
redaccion@diariodelanzarote.com
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