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MC Shino y DJ Sinte: constructores del lenguaje roto

 

M.J. Tabar

[Martes, 3 de enero de 2012]

 

 

 

El estudio Bomb Factory Records está en un piso que se ha añadido a una vivienda terrera de Argana Alta. En el cuarto: una pequeña cabina de grabación, una mesa de mezclas, un equipo informático con altavoces junto al tocadiscos y el 'crossfader' para hacer scratching. Todo se ha ido montando a golpe de liquidación laboral, con mucho esfuerzo, cero ayudas y el tiempo que invierten con mucho ardor Martín Castillo 'Killo' (Dj Sinte) y Jorge Bustamante (Mc Shino).

“Dos de arena y tres de cal; así se resume mi vida, chaval...".

El verso pertenece a una letra compuesta por Shino, un chico de origen peruano que ha crecido en Lanzarote y que habla con mucho convencimiento. Ahora, compone en solitario, pero hasta hace poco compartía grupo (Mal Ejemplo Squad) junto a otros conocidos nombres del hip hop lanzaroteño (Calidah, Sark y Wbk). Con ellos fue telonero de Violadores del Verso, Tote King, Dogma Crew o Acción Sánchez.

'Killo' crea temas de breakbeat y bases de hip hop. Mezlca y sale electro, house, minimal, drum & bass, hip hop, turntablist y un largo etcétera de tecnicismos musicales. Ha aprendido a manejar programas como el Acid Pro y el Fruity Loops para grabar los temas. Cuando escucha una canción, la descompone por deformación profesional en bases, piensa en agudos y en graves, maneja ritmos, sabe qué es una latencia y cómo combatirla.

Nacido en Jerez de la Frontera, se afincó en la isla en 1998 y es un autodidacta apasionado, que ha aprendido a base de tutoriales, blogs y amigos que comparten lo aprendido. Su reto es estudiar Ingeniería de Sonido, pero cifra los estudios completos en 8.000 euros que no dispone. Ha actuado junto a Claptomanos y Mal Ejemplo Squad, además de poner la banda sonora a varios eventos y en varios pubs de la isla.

Los dos son vecinos de Argana Alta, un barrio que algunos han rebautizado como 'Arganistán' por no apreciarse con claridad los beneficios del Plan de Barrios. El vecindario sigue echando en falta lo mismo que hace 10 años: un sitio donde se puedan desarrollar actividades de ocio variadas, y de entrada libre. Un centro sociocultural con programación estable.

“No hay nada que hacer. Se cargaron el teleclub para hacer el Palacio de los Deportes. Y ahora sólo hay un cuarto 'pelao' como local”, explica Shino. En Arrecife, el ocio se limita a una discoteca y a una explanada, dicen. “En los parques, si armas mucha bulla, te echa la policía. Y es lógico, porque molestamos a los vecinos”.

El skatepark de Arrecife, lejos de toda vivienda y lugar de reunión habitual, está siendo remodelado. Como anunció el Ayuntamiento en agosto, el recinto se ha cerrado con un muro de bloque y una reja metálica plastificada. Lo siguiente será colocar una grada, repintar y arreglar las rampas.

“Luego se preguntan por qué hay tantos jóvenes tirados en las esquinas, consumiendo droga...”, rezongan, por la falta de opciones de ocio. No es una frase hecha. La droga que más consumen ahora algunos jóvenes es el diazepam y el tranquimazín, dos potentes tranquilizantes. Hablan de la adicción y de sus consecuencias. Y luego, regresan al punto de partida y proponen la Casa de la Juventud como posible lugar para la música, o la fotografía, o lo que sea.

Shino trabaja en Paniko Street Wear, una tienda de Arrecife que se ha convertido en algo mucho más importante: un punto de encuentro para una generación que se mueve entorno a la cultura urbana (el graffiti, el rap, etc.). Ambos terminaron la ESO y fueron directos al mercado laboral, henchido de ofertas de trabajo por aquel entonces. Pero ahora, la crisis económica los ha descompuesto. No tienen formación superior, tampoco especializada. Su experiencia laboral no es suficiente para encontrar un empleo, que sale mucho más esporádicamente que antes.

Pertenecen a una generación que con 9 ó 10 años escuchaba a Eminem y a SFDK. A los grandes que salían de los altos hornos del hip hop: Zaragoza, Málaga y Sevilla. ¿Por qué hip hop o rap? Lo dicho: “Cuestión generacional. Así como en los 70, la gente era más rockera y escuchaba otras cosas, nosotros en los 90 crecimos con otros grupos”, opinan.

Empezaron a jugar con la música a los 14 años. Uno interrumpía las revoluciones del vinilo, el otro rapeaba. El tiempo se encarga de poner, quitar, apartar o consolidar; y una década después, se han definido como lo que son: músicos.

“Esto es un estilo de vida”, dice Shino. “Es cosa de feeling”. Un tipo de música que se alimenta del segundo presente, y que aspira –en eso no es diferente al resto- a condensar lo que somos y sentimos en un preciso momento de la historia. “Lo que escribo refleja mi estado de ánimo. Es espontáneo. Tiene que fluir”. Luego viene el pulimento del trabajo, el trabajo más arduo, la revisión, la corrección.

Puedes ser 'freestyler' y dedicarte a improvisar en batallas de micrófonos, soltando rimas poderosas, espontáneas y propias de gente con verbo fácil, o ser MC (acrónimo de 'Maestro de Ceremonias', un término que se acuñó a principios de los años 80 para definir a las personas que se encargaban de animar las fiestas donde pinchaba un DJ y que hoy define a los vocalistas de rap).

“Ninguno tenemos más de 24 años”. El dato sirve a Shino para explicar por qué no es más visible la cultura del rap ni la del hip hop. Porque no se programan tantos conciertos como se corresponderían al amplio público local.

Escuchamos temas que están aún sin remasterizar, que ironizan sobre los motivos que tiene la vida para seguir girando (“el culo de Shakira, los goles de Piqué...”). El tema Político habla sobre el oficio del ídem, y Shino no tiene clemencia con esa profesión a la que acusa de robar y aceptar sobornos.

Internet está permitiendo el desarrollo veloz de la música compartida: bases rítmicas de Lanzarote que se envían a otro músico en otro lugar. Ellos se mueven en Tuenti, Myspace, Facebook y por teléfono móvil. Ya no hay distancias. Sólo han pasado 30 años, pero queda muy lejos el comienzo del rap en la Península, cuando las bases se grababan en cintas de casette y se mandaban por correo (el del buzón tangible y amarillo).

Su primera maqueta estaba prevista para diciembre, pero le faltan retoques, y hasta febrero no estará lista. Prometen variedad. Y lo que es más importante, tienen muy buena opinión de su trabajo: “Me gusta mucho lo que estamos haciendo”. Ese es el espíritu.

 

http://www.myspace.com/bombfactoryrecords

 

 

 

 

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