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Lanzarote, plató natural desaprovechado

 

M.J. Tabar

[Viernes, 22 de julio de 2011]

 

 

 

Para fotografiar junto al Telamón, necesario permiso de Ayuntamiento y Puertos.

El 7, 8 y 9 de enero del presente año la carretera de Famara acogió el rodaje de Voladores, el último spot publicitario de Mutua Madrileña. En la espectacular recta de la LZ-402, y tras un leve giro de volante, surge el Risco de Famara, un coloso de piedra tumbada que capta inversión extranjera. También hay un barrio de Arrecife que no le tiene envidia y en noviembre puede convertirse en el escenario de una batalla de película. A pesar de las carencias (ausencia de Film Commision y de agilidad administrativa con los permisos), la personalidad paisajística de Lanzarote sigue atrayendo a los productores audiovisuales.

En 2008, un productor alojado en el Arrecife Gran Hotel observó un paraíso en medio del océano: así lucía el impresionante Islote de Fermina desde el último piso del establecimiento, con una piscina blanca, sugerente, colmada de agua. El hombre se quedo prendado de ese edén tan peculiar e inesperado, antes incluso de conocer su verbenero y legendario nombrete ('Islote del Amor'). Empezó a imaginar. Quizás, a frotarse las manos. Había encontrado el sitio perfecto para grabar la apoteósica fiesta que necesitaba para el anuncio de una gran multinacional.

Antes de marcharse, se puso en contacto con profesionales del sector audiovisual para contarles –no exento de emoción- su idea. Quería rodar en ese escenario tan peculiar. Pero sus planes se fragmentaron: le comunicaron que el paraíso tardaría por lo menos un año en ponerse en funcionamiento. Demasiado tiempo para él. Demasiado poco para la realidad, porque ya han transcurrido tres años, no uno, y donde había agua, ahora hay humedades; dónde antaño lucía el cristal, ahora hay destrozo.

Según el sector audiovisual, Lanzarote es una de las localizaciones más deseadas y temidas de España. Deseada, por su incomparable muestrario de paisajes: desde Soo, un perfecto desierto; hasta los consabidos malpaíses, muy aptos para las historias apocalípticas, o las carreteras sin vallas publicitarias, largas, y extraordinarias para que un nuevo modelo de automóvil nos convenza de que seremos más libres con las válvulas de su motor.

Pero la isla es temida por una doble circunstancia: primero, porque la mitad de su superficie es un espacio protegido y naturalmente necesita conservarse y protegerse de invasiones y agresiones (huellas de coches, luces que perturban a las aves, etc.) y, segundo, porque la Administración no es eficaz a la hora de tramitar cortes de tráfico u otro tipo de permisos.

Un rodaje puede movilizar hasta Lanzarote a un equipo de entre 5 y 80 profesionales (y un número proporcionalmente más grande si es una producción más compleja). Antes de solicitar autorizaciones, se analizan las vías de transporte, la red de hoteles del lugar y su climatología. Si todo conviene –en Lanzarote siempre conviene- comienzan los contactos. En Tenerife y en Gran Canaria existen sendas Film Commissions, organismos que funcionan como enlace entre el equipo y el lugar; y se ocupan, entre otras cosas, de facilitar al realizador las localizaciones, los permisos de rodaje y un directorio de profesionales locales. A falta de una, en Lanzarote el contacto se sostiene con particulares del gremio audiovisual.

Las marcas longitudinales de la carretera molestan en las grabaciones.

Pero solicitar un corte de tráfico puede convertirse en un infierno, “o depender de la arbitrariedad de un técnico municipal”, asegura una productora de la isla. Al no existir una industria consolidada –a pesar del gran número de trabajos que se realizan anualmente en la isla- quienes han de tomar la decisión no tienen más orden que la de hacer cumplir la ley, y muchos profesionales lamentan la falta de sentido común en la aplicación de los reglamentos. Es por eso que si el mal tiempo frustra un rodaje, y el corte de tráfico ha de posponerse por mollizna; es probable que se deba repetir la gestión (llevar la solicitud a pleno, ratificarla, etc.) y que transcurran dos semanas hasta que pueda volver a producirse.

Si todo va bien, una particular zona de Arrecife –perfecta para ser 'atrezzada' con cascotes y demás signos de devastación- se convertirá en un campo de batalla. Pero para eso son de obligado cumplimiento varios trámites en el Ayuntamiento durante el mes de agosto. La perspectiva no es halagüeña: al equipo ya le han comentado que el octavo mes del año es ciertamente “inhábil” en materia burocrática.

Aurora Franco reside en Lanzarote desde hace 16 años. Es una madrileña que trabaja como maquilladora profesional y tiene una amplia experiencia en su campo (Estudio 1, producciones con Emilio Aragón y José Luis Moreno, etc.). Como varios compañeros del amplísimo sector audiovisual, no comprende que no se incentive ni la grabación de producciones –existiendo demanda como existe- “ni la formación de maquilladores, iluminadores, sastres, attrezzistas y demás trabajadores del sector”. Ha trabajado en muchos cortometrajes y es incapaz de explicarnos por qué no se lanza una apuesta decidida por consolidar esta industria en Lanzarote. “Crearía puestos de trabajo y dejaría dinero en la isla”.

A pesar de que es un poderoso escaparate de los genuinos atributos conejeros, a pesar de que los rodajes revierten más que positivamente en la economía local (empresas de catering, grúas, extras, establecimientos hoteleros, restaurantes, albañiles, costureros, etc.), a pesar de que existe mucha creatividad y ganas de formación en el sector... las instituciones no potencian la isla como plató natural de rodaje.

La prohibición de usar flash en una sesión de fotografía que se realizó en Montaña Colorada con un Porsche antiguo generó otro debate entre algunos de los que presenciaron la escena: ¿Es posible facilitar el rodaje en un espacio protegido, tomando todas las medidas de cautela posibles? Nos explican que en El Hierro, Reserva de la Biosfera como Lanzarote, se permitió la entrada de equipo de rodaje a un monte, en plena temporada de incendios. Pero se tomaron todas las precauciones: extintores y demás dispositivo de emergencia. ¿Fueron laxos a la hora de aplicar la ley de protección del territorio, o equilibraron adecuadamente la protección con el uso del paraje?

Todos desean que se plantee el debate en Lanzarote. La gran mayoría parafrasea el deseo que Pedro Almodóvar manifestó en el estreno en Madrid de Los abrazos rotos: “Espero que la isla se llene de rodajes y que eso no altere para nada su equilibrio natural”.

Ejemplos

Lanzarote es habitual escenario de books de moda. La edición alemana de la revista ‘Elle' hizo un reportaje fotográfico de 10 páginas, y lo publicó en los meses previos al verano, cuando los viajeros suelen decidir su destino vacacional

La ley establece una altura mínima a la que debe sobrevolarse el Parque Nacional de Timanfaya para no perturbar a las comunidades de aves.

El rodaje con Stefano Gabbana en Lanzarote dejó una importante suma de dinero en varias empresas de la isla.

 

Más casos

Voladores. Anuncio de Mutua Madrileña

Furia de titanes. Únicamente se rodó un plano aéreo de Timanfaya, ante la imposibilidad de poder hacer más movimientos dentro del Parque Nacional. Gran parte de la película se grabó en el Teide. El equipo debió afrontar sanciones por introducir plantas con semillas y por realizar una explosión con carga excesiva (19.000€ de multa, en total).

Talking. Videoclip de Fuel Fandango rodado entre Lanzarote y Londres.

Real Sociedad. Anuncio promocional del club de fútbol donostiarra rodado en la isla.

 

 

 

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