Saúl García
[Martes, 19 de marzo de 2013]
Vídeo: De la Cruz. |
Ladislao Rodríguez Bonilla (Haría, 1942) sigue trabajando en la pequeña barbería donde ha pasado la mayor parte de su vida, a sólo unos pocos metros de la casa que comparte con su hermana y del desaparecido bar-pensión 'El billar', junto a la plaza de Haría, que regentaron sus padres y donde comenzó lavando vasos. El 'mudo', como le conoce todo el pueblo, es hijo de otra época y no fue al colegio, pero en su adolescencia se trasladó a Las Palmas durante un año a lo que entonces se llamaba un centro especializado y aprendió el oficio de barbero y peluquero.
Volvió con 17 años y empezó a trabajar en la barbería, que es un centro de reunión por donde han pasado ya varias generaciones de harianos para hablar de fútbol y de política, “aunque al mudo no le gusta hablar de política”. Así lo cuentan Jesús Perdomo, responsable de la página web maguez.com y Oriol Pérez, representantes de dos generaciones distintas unidas por la barbería y por el deporte.
El mudo no oye y tampoco sabe hablar, aunque dice algunas palabras como tomate, papa o salema. No sabe leer ni escribir ni la lengua de signos. Tiene, por tanto, muy limitada su capacidad de comunicarse, pero el caso es que se explica perfectamente a través de la mímica. Aplica gestos a las islas, a los equipos de fútbol y, sobre todo, a los vecinos de Haría, a los que pone un mote para referirse a ellos.
En el fútbol comenzó de niño de la mano del párroco Juan Arrocha Ayala, que decidió que jugara de portero, y lo hizo en El Juvenil, luego en el San Juan y después en el Haría CF, que después ascendería a Preferente. Cuando se retiró con 30 años comenzó a entrenar a otros porteros en la Ciudad Deportiva y 'sacó' a dos buenos, Jesús Roberto y Paco Furreña, que jugó en la UD Lanzarote y probó en Las Palmas. El mejor portero que ha visto es su amigo, del que es “uña y carne”, Antonio Betancort, que fue portero del Real Madrid y la selección española en los años sesenta. De los de ahora prefiere a Casillas.
En la lucha no bajó al terrero pero, como directivo, se encargó de hacer las primeras fichas de luchadores a mediados de los setenta y también viajó a Venezuela con la selección insular. El mejor en todos estos años, el Pollo de Máguez, y los mayores éxitos, ganar cinco años seguidos la Liga Insular con el Unión Norte. En uno y otro deporte se encarga de la recaudación, de conseguir dinero: hace rifas, vende entradas..., pero también participa en recomendar jugadores y en los fichajes.
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Foto: De la Cruz. |
El mudo no habla pero es muy observador. Lo dice él mismo, ampliando la pupila con su dedo índice. Le gusta presumir de lo que tiene en la barbería: de una mesa antigua, de la silla en la que ha pelado a medio pueblo, de sus navajas y tijeras, del tablón que pone encima de la butaca para los niños, de las fichas que tiene colgadas de luchadores y futbolistas y de las fotos de famosos que han pasad por allí: están el Príncipe Felipe, Miguel Induráin, Felipe González o Paulino Rivero. Junto a David Silva aparece cuando fue a recoger la Medalla de Oro de Canarias en el Auditorio Alfredo Kraus. No fue su primer reconocimiento. En 1997 el Ayuntamiento le puso su nombre al campo de fútbol por su dedicación al deporte local.
Siempre ha sido un hombre activo e inquieto. Le gustan mucho los juegos de mesa: el ajedrez, las damas, y sobre todo el dominó. También hace trucos de magia con monedas, es bromista y le gustaba disfrazarse en carnavales. De joven bailaba sin oír la música, y tiene fotos que dan fe de ello, observando el movimiento de los demás. Cuenta anécdotas con gracia: hace más de veinte años, una guagua que se quedó sin frenos se empotró en su casa. Pensó que su hermana, que solía hacer roseta en la habitación en la que entró la guagua, se había quedado atrapada, porque no sabía que estaban en casa de una vecina. Indica con la mano en el pecho que se le salía el corazón del susto. No se le salió. Los dos siguen en su sitio: el corazón en el pecho, y él en su barbería y también en el corazón de varias generaciones de harianos.
redaccion@diariodelanzarote.com
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