EL PASEO

 

José Díaz: un profesor que escolariza niños en Nepal y evita que caigan en las redes de la prostitución

 

Saúl García

[Lunes, 15 de octubre de 2012]

 

 

José María Díaz Pérez (Las Palmas de Gran Canaria, 1966) nació en el barrio de Zárate, estudió en los salesianos y con 18 años y unos ahorros de un verano trabajando en la autopista del Sur se fue a Londres a pasar un mes. Volvió siete años después con un título de Traductor e Intérprete y comenzó a trabajar como profesor. Como quería descubrir algo más de lo que le ofrecía Occidente, comenzó a viajar a Asia (India, Indonesia, SriLanka) donde la realidad era más cruda pero se sentía más a gusto. En el año 2000, a través de una ONG británica, se va a Nepal para formar a profesores durante dos años, y allí, caminando por las montañas de aldea en aldea, descubrió que muchos niños y niñas tenían una infancia dramática: no iban al colegio, trabajaban picando piedras o les vendían para circos y prostíbulos.

Así que a su vuelta a Las Palmas decide montar una ONG, EducaNepal y dos años después vuelve allí para quedarse. Su trabajo comenzó en una aldea de 250 chabolas con 27 niños en escolarizados de un total de 180. A los tres años ya iban a la escuela 170 niños. Hoy, diez años después, EducaNepal trabaja en 35 poblados con 4.800 niños escolarizados, ha construido quince escuelas, gestiona dos casas de acogida con 23 niñas sin familia y un refugio donde se las forma como costureras. En España tiene grupos de apoyo en Lanzarote, Las Palmas, Tenerife y Zaragoza. “Soy muy afortunado, soñaba cosas que al final se han cumplido porque mi entusiasmo se contagió”, dice.

Nepal es un país casi sin Estado. No hay infraestructuras, no hay nuevas tecnologías, ni viejas, hay mucha corrupción, gran parte del país vive como en la Edad Media, hay discriminación por castas, no tiene industria, su desarrollo depende en un ochenta por ciento de las ayudas exteriores y el resto de la artesanía y el turismo de escalada. Dice José que su potencial es el agua, la posibilidad de construir plantas hidroeléctricas, a pesar de que hoy en día no hay ni electricidad en muchas aldeas. “La realidad que se vive es muy precaria”, asegura. En unas aldeas donde la mayoría de las persona son analfabetas, no es difícil vender a una hija por 20 euros y pasar la frontera a India con siete más pagando otros 50 a la Policía.

Uno de los objetivos principales de EducaNepal es prevenir el tráfico de niñas. Primero las escolarizan y así las hacen un seguimiento. También representan por las aldeas una obra de teatro donde tratan ese problema y cuentan casos reales de niñas secuestradas: “La gente se queda impactada”. Otra delas líneas de trabajo es la de crear cooperativas de mujeres, que ayudan a trabajar la igualdad, porque la mujer está muy discriminada, “es un burrito de carga”. De esta forma, las mujeres comienzan a manejar dinero, mejora la consideración de sus maridos hacia ellas y toman sus propias decisiones.

Dice José Díaz que gran parte de la espiritualidad que hay en Nepal no se dirige hacia los demás, sino hacia los dioses para que a uno mismo le vaya bien. Señala que el sistema de castas es muy egoísta pero no se critica y que hay casos dramáticos de mujeres asesinadas o quemadas vivas por no tener la dote para casarse, aunque también resalta que empieza a haber cambios. No obstante, José aprendió allí la experiencia de vivir de la tierra y la receta de su felicidad: vivir serenamente, sin ansiedad, sin grandes expectativas. Esa forma de ver la vida la intenta trasladar a los centros escolares, cuando vuelve a Canarias, donde siempre advierte de la necesidad de reflexionar sobre nuestro modelo de vida “porque yo he visto más felicidad en niños que comen pasta de millo día y noche que la que he visto aquí”.

Para contactar con Educanepal, participar como voluntario, apadrinar un niño, hacer una donación o hacerse socio: http://www.educanepal.org/.

 

 

 

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