Saúl García
[Lunes, 6 de agosto de 2012]
La mayoría de la gente se extraña de que Alegranza y Montaña Clara sean de titularidad privada. Cosas de la historia, seguramente. Un anacronismo, en todo caso. Los propietarios de Montaña Clara, como no pueden hacer nada en el islote, quieren forzar la expropiación. Hace años, cada verano saltaba la noticia de la puesta en venta de una isla (de esa isla), que servía para presionar un poco al Ministerio, intentar fijar un precio mediante una oferta de compra y para promocionar a la inmobiliaria que la ponía a la venta, principalmente. Se tasó en unos nueve millones. Se quejan los propietarios de lo que consideran un atropello a su derecho de propiedad ya que se les priva de posibles usos y no se les compensa. Hay trozos de tierra, como Alegranza, Montaña Clara y muchos otros dentro y fuera de Canarias, que son algo más que suelos rústicos, urbanos o urbanizables con un precio tasado. Y hay herencias que tienen un valor mucho mayor que el que se pueda fijar en un cheque.
Lo dijo José Juan Cruz, ex alcalde de Tías, actual director del Instituto Canario de Estadística y recién elegido secretario de organización del PSOE de Lanzarote: “Si a todos los imputados, políticos y técnicos hay que pedirles la baja, nos quedamos sin nadie". Otra cosa diferente, matizó, es que "te cojan en un claro caso de cohecho y veo lógico que tengas que irte antes de ser juzgados". Sobre la primera frase, la de que “nos quedamos sin nadie”, permítanme que no la comente para no estropearla porque es perfecta. Y si esa revela una sinceridad en estado puro, la segunda, la de que “otra cosa es que cojan”, pone el dedo en la llaga: el problema es que te cojan. Y lo dice un político con experiencia, así que habrá que hacerle caso.
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Hablando de sinceridad, recurramos al alcalde de Tinajo, el simpar Suso Machín. Desde luego, no se le puede negar que no vaya de frente. Dice que va a pedir a Paulino Rivero una subvención para la ampliación de La Santa para que el dinero que se ahorren los promotores se lo gasten en el municipio. Y lo dice en serio. Es de imaginar que esas cosas llevarán su procedimiento reglamentario y que no se concedan por la gracia del presidente, aunque el caso es que Rivero acabó visitando las obras. Total, ¿qué es saltarse un procedimiento? El pan nuestro de cada día. El otro ejemplo de sinceridad lo aplica con su compañero de partido, José Torres Stinga, al que le dice que si quiere renovación en CC, pues que no le vote. Sinceridad ante todo. Lo del tacto ya es otra cosa.
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